BUENOS AIRES - Los argentinos recordaron ayer el primer aniversario del trágico estallido social que derrumbó al gobierno Fernando de la Rúa con multitudinarias manifestaciones de protesta por la crisis en las principales ciudades del país.
Convocados por asociaciones barriales y de desocupados, miles de manifestantes bloquearon los accesos a Buenos Aires y el centro de la ciudad en una de las tantas manifestaciones en las que se recordó a la treintena de personas que murieron el 20 de diciembre pasado.
El primer aniversario de la renuncia de De la Rúa a la jefatura del Estado también fue motivo de multitudinarias marchas de protesta con cacerolas, bocinazos y "ollas populares" en otras grandes ciudades.
El presidente argentino, Eduardo Duhalde, dijo que el de ayer fue "un día de luto" y que el estallido social de hace un año "fue la jornada más trágica en la historia del país, después de la dictadura militar".
"El país no está tan bien como quisiéramos, pero también sabemos que no está tan mal como algunos agoreros pronosticaban durante todo este año", subrayó.
La manifestación se llevó a cabo en medio de fuertes medidas de seguridad y una huelga general organizada por la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), uno de los tres mayores sindicatos del país, que afectó en mayor medida a la administración pública.
BOMBAS CASERAS. A pesar del temor a que se repitieran los saqueos y disturbios de hace un año, la jornada transcurrió en paz, aunque se vio alterada por atentados con bombas caseras que no causaron mayores daños y falsos avisos de ataques con explosivos.
La histórica Plaza de Mayo, frente a la sede del gobierno, fue colmada con columnas de desocupados que convergieron en Buenos Aires en una marcha que comenzó el lunes pasado desde el norte y el sur del país.
"Hemos viajado miles de kilómetros para repudiar la violencia, recordar a nuestros caídos y pedir un cambio de este modelo, que nos sumergió en el hambre y la pobreza", declaró a los periodistas uno de los trabajadores sin empleo que participó en la protesta.
"Que se termine la fábrica de pobres que funciona en la Casa Rosada", exclamó a su vez otro de los "piqueteros", como se llama a los que protestan con cortes del tránsito y "ollas populares".
Mientras, el líder de la organización Barrios de Pie, Jorge Ceballos, destacó que las manifestaciones se llevaron a cabo "con paz y orden".
Con banderas argentinas y carteles para exigir "que no quede ningún corrupto" en el poder, los manifestantes rindieron homenaje a las personas muertas durante los disturbios del año pasado.
La amplia operación de seguridad montada por el gobierno de Duhalde supuso la movilización de 15.000 policías en Buenos Aires y en su conurbano, la zona de mayor densidad poblacional del país. EFE