El Gobierno argentino evaluó con optimismo hoy la posibilidad de firmar el próximo 8 de enero un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), tras 11 meses de duras negociaciones y cuando el fantasma del default con los organismos sobrevuela sobre el país.
"Ayer (viernes) tuvimos la buena noticia de que los grandes países del mundo como Estados Unidos, Italia y España, entre otros, avanzaron sobre el acuerdo que tendríamos que estar construyéndolo sobre el 8 de enero", manifestó hoy el presidente Eduardo Duhalde.
La noche del viernes, el portavoz del FMI, Thomas Dawson, adelantó en Washington que el organismo acordó considerar un pedido del gobierno argentino para negociar un programa "transicional" que no requeriría "nuevo financiamiento neto".
Al hablar por radio Nacional, Duhalde manifestó su "alegría que se vaya entendiendo la necesidad de que la Argentina se incorpore a la comunidad internacional y no se endeude más".
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, no dio fecha para el entendimiento pero aplaudió este sábado que "un eventual acuerdo permitirá regular la situación" de default de Argentina.
El titular de Hacienda precisó que el temario del entendimiento "está más concentrado en lo fiscal y lo monetario; precisamente por ser un acuerdo corto, no tiene sentido incluir en él otros temas".
Uno de los temas que mantiene alerta a los directivos del Fondo y preocupados al Gobierno y a los bancos es la posible redolarización de ahorros y deudas pesificados a principios de año, que la Corte Suprema de Justicia examinaría el 30 de diciembre.
Un fallo del máximo tribunal declarando inconstitucional la pesificación "puede ser peligroso" porque "sería tremendo para el país volver al modelo (económico) anterior", alertó Duhalde hoy.
"Es lógico que los organismos (internacionales) vean con preocupación que se puedan cambiar reglas de juego que habían sido acordadas", amplió el mandatario.
Para Lavagna, la redolarización "es el elemento más negativo que flota en el ambiente" en las tratativas con el FMI.
Una despesificación de los depósitos pondría a las entidades financieras al borde de la bancarrota y llevaría al Gobierno a entregar un bono forzoso en moneda estadounidense, a costa de una fabulosa emisión monetaria, advierten las autoridades en Buenos Aires.
Dos altos funcionarios anticiparon el viernes a la AFP que la decisión de la Corte tratará de ser bloqueada en el Congreso con recusaciones o pedidos de juicio político contra dos de los nueve jueces del alto tribunal, Carlos Fayt y Adolfo Vázquez, ambos contrarios a la pesificación, por ser presuntos ahorristas en los bancos.
Duhalde levantó hace tres semanas el impopular "corralito", que ponía restricciones a unos 20.000 millones de pesos (5.600 millones de dólares) de las cuentas a la vista, pero aún están atrapados en el "corralón" unos 15.000 millones de pesos (4.300 millones de dólares) en depósitos a plazo fijo.
La prensa local destacó este sábado los avances en las negociaciones con el FMI que, si bien no significarán ingresos de plata fresca a las arcas del Estado argentino, sí permitirán refinanciar unos 8.900 millones de dólares con el Fondo, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial hasta tanto asuma un nuevo gobierno el 25 de mayo del 2003.
"Otro elemento a favor del cambio de postura del FMI fue la ratificación de que no se pagarían más vencimientos de deuda hasta que no hubiera acuerdo con el Fondo", destacó el diario Clarín.
Para no dejar al próximo presidente sin fondos en el Banco Central, con 10.000 millones de dólares de reservas, Duhalde estableció no pagar los mayores vencimientos con los organismos y desde el 15 de noviembre Argentina está al borde de la moratoria total, iniciada cuando se dejó de pagar a los acreedores privados en diciembre de 2001.
El embajador argentino en Estados Unidos, Eduardo Amadeo, se entusiasmó el sábado con que un acuerdo con el FMI permitirá también "normalizar la relación con el BID y con el Banco Mundial, con la posibilidad de renovar los créditos pendientes".
AFP