La Convención que trabaja en la redacción de la primera Constitución europea acelerará sus tareas con la pretensión de tener listo en abril un borrador, aunque a cada paso surgen dificultades y desacuerdos que demandan negociaciones febriles.
Al término de la última sesión del 2002 el presidente del organismo, Valery Giscard d Estaing anunció que desde enero la Convención comenzará a trabajar sobre los primeros textos.
Giscard se propone respetar el calendario de las grandes reformas de la UE, esto es que en abril esté listo el borrador y en junio el proyecto final, para que se puesto a la consideración de la cumbre de la UE en Salónica.
Después, en diciembre, está previsto que la carta magna sea adoptada formalmente en una conferencia inter-gubernamental, para que entre en vigencia en 2004, cuando a la unión adherirán diez países nuevos.
Con la primera Constitución europea se propone reformar en profundidad las reglas de juego institucional actuales, para permitir que la UE funcione con 25 miembros.
De otra manera, advirtió recientemente el presidente de la Comisión, Romano Prodi, la prolongación de las reglas en vigencia crearán el riesgo de causar una parálisis institucional.
Sesión tras sesión la Convención continúa su trabajo entre miles de dificultades, diferencias entre países neutrales y los de la OTAN, entre "eurocríticos" y federalistas, entre miembros "pequeños" y "grandes".
La última reunión fue dedicada a dos aspectos neurálgicos de la nueva UE, la política exterior y la de defensa.
Una mayoría extendida se conformó, sobre el primer punto, en apoyo a la propuesta de dar un sesgo unificado a la política exterior europea, a través de un "super ministro", que sustituya a las dos figuras que hoy se ocupan del tema.
Se trata del alto representante Javier Solana, que depende de los gobiernos de los Quince, y del comisario europeo para las relaciones externas, Chris Patten, quien forma parte de la Comisión que preside Prodi.
Sin embargo, hay cuestiones pendientes de resolución, entre ellas si el "super ministro" debe depender de la Comisión o del Consejo Europeo, o de ambos, un tema respecto del cual no hay posiciones coincidentes.
En el capítulo de la defensa, una de las propuestas más importantes que surgió de la última sesión de la Convención, apoyada por una mayoría firme, es la de incluir una cláusula de solidaridad contra el terrorismo en la futura Constitución.
Esta cláusula, ligada al principio general de solidaridad entre los países miembros que figurará en el artículo 1 de la carta magna, está pensada para movilizar todos los medios a disposición de la UE, incluidos los militares.
El objetivo será, según los expertos del grupo de defensa, "asistir a un estado miembro, en su territorio, para hacer frente a las consecuencias de un eventual ataque terrorista".
ANSA