Desde el momento que culminó la participación de
Uruguay en el Mundial 2002, quedó planteada aunque
más no fuera en el ámbito mediático, la carrera de los
entrenadores hacia el cargo que ocupó Víctor Púa
como técnico de la selección celeste.
Las que rompieron el fuego, ya en aquel entonces,
fueron las encuestas. Y mientras los resultados de las
mismas apuntaban casi unánimemente al nombre de
Hugo De León, paralelamente surgió la voz de nada
más ni nada menos que el presidente de la Auf, que
hablando para El País en Tokio, sostuvo que el
próximo técnico de la selección debería ser uruguayo y,
por razones de carácter económico que se
profundizaron posteriormente, no iba a ser designado
hasta comienzos del año siguiente.
Con ese marco, pues, se largó a través del tiempo,
algo así como una carrera de los técnicos uruguayos
hacia la selección celeste: corría De León, haciendo
punta pero con el contrapeso de una latente reacción
de la Asociación de Entrenadores ante una eventual
nominación del ex conductor de Nacional en virtud de
que carece de título en nuestro país, y competiría con
todos aquellos colegas suyos que en los seis meses
que quedaban por delante para el inicio de un nuevo
año lograran tener una campaña que hiciera valer la
pena fijarse en ellos.
Así empezaron, pues, a pasar las distintas etapas de
la citada carrera: al finalizar el Torneo Apertura fue
posible incorporar a la nómina de candidatos a Daniel
Carreño, al concluir el Torneo Clausura la coronación
de Danubio como campeón hizo que el nombre de
Jorge Fossati pasara a ser digno de tenerse en
cuenta, y también podía incluírse en la misma bolsa a
Gregorio Pérez, habida cuenta que Peñarol —aparte de
haber obtenido el Torneo Clasificatorio— había sido el
equipo que más puntos ganó a lo largo de todo el año,
y de su propia experiencia como integrante del cuerpo
técnico de la selección de Italia 90.
Pero, es como todo; por la misma razón que parece
ser más práctico —¿y cómodo?— para los dirigentes
inclinarse (tal como ocurrió con Púa luego de la
renuncia de Passarella) por el candidato de la gente,
los resultados fueron depurando la lista de espera: al
no ser finalista Peñarol quedó la sensación de que
Gregorio perdió rueda, como Danubio cayó sin levante
en las finales del "Uruguayo" dio la impresión de que
también Fossati quedaba relegado de los primeros
puestos, y hasta por su éxito con Nacional, que lo
aferraba a la continuidad en su club para el año
venidero, incluso pareció que quedaba fuera de
concurso el mismísimo Daniel Carreño. Pero surgió
"por los palos", Juan Ramón Carrasco, empujado por
la resonante clasificación del modesto Fénix para jugar
la Copa Libertadores de América.
Con este panorama enfrente, en uno de los polos de
poder (el económico, el empresarial) del fútbol
uruguayo, como lo es la empresa Tenfield, se piensa
que el técnico celeste debe ser electo a más tardar el
próximo 10 de enero; y aún más: se les ha expresado
a los neutrales el deseo de que en las conversaciones
que se mantengan para darle los últimos toques al
tratamiento del tema, no vayan con la intención de tirar
varios nombres sobre la mesa, sino que lleguen a la
instancia definitoria con la nominación resuelta.
En estas circunstancias, se conoce que el presidente
de la Auf prefiere a Hugo De León, con quien incluso
ha llegado a hablar del punto informalmente, pero
tiene un reparo, que es el de saber el revuelo y los
inconvenientes que pueden aparecer por el lado
gremial en caso de que se designe al técnico
impugnado por la Asociación de Entrenadores, y así
como se presume que Humberto Capote también
votará a De León, se sabe que el Dr. Jorge Almada
acompañará en lo que sea la opinión de Eugenio
Figueredo. Juan Pedro Damiani, a su vez, se ha
inclinado por Juan Ramón Carrasco hasta
públicamente. Y es notorio, aunque no lo expese, que
el Dr. Daniel Pastorini vería con buenos ojos la
elección de Oscar Tabárez, que desde ayer habría
quedado en libertad de acción, ya que se da por
sentado que Carlos Bianchi arreglará con Boca Jrs. en
los primeros días de la semana que viene.
En suma, el que tiene mayoría, tiene también más
contras. Y ante eso, habría disposición a barajar y dar
de nuevo, para hacer jugar dos o tres cartas
únicamente. Hay quienes piensan que sólo van a
correr Tabárez y Sergio Markarian, que está trabajando
en el Panathinaikos de Grecia. Aunque no faltan los
que sostienen que Carrasco sigue en carrera. Sea
como sea, parece tratarse de un corto y emocionante
sprint de aquí al 10 de enero.