A pesar de que el estudio sobre Uruguay plantea un "alto riesgo de una solución heterodoxa", las proyecciones del Banco Santander Central Hispano son relativamente optimistas para 2003 y 2004, al menos en relación a los analistas locales y a las proyecciones oficiales.
La oficina especializada en mercados emergentes del BSCH en Nueva York, en su informe trimestral sobre América Latina, incluyó en su edición del primer trimestre de 2003 por primera vez un análisis y proyecciones de la economía uruguaya.
Los analistas esperan un descenso de 1,4% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2003, pero una recuperación "moderada" de 4,2% en 2004, lo que pondría fin a la recesión que habría durado cinco años.
La inflación cerraría en 28% en 2003 (pronostican casi 26% en el presente año) y se tendría una nueva disminución en 2004, que la llevaría a 25%.
En las cuentas fiscales, el BSCH proyecta un déficit fiscal de 2,6% del PIB en 2003, y una nueva reducción, a 1,3%, en 2004.
Es en el terreno político donde se observa un tono menos "optimista". En su visión, habrá algún progreso en la aprobación de reformas económicas, pero claramente no con la velocidad ni la resolución que los inversores internacionales querrían.
El informe da como un hecho la aprobación de la Ley de reestructura de los bancos suspendidos, lo que despejaría el camino para las tareas más importantes por delante, y reduciría el riesgo de un deterioro de la relación con las instituciones multilaterales (FMI, Banco Mundial, etc.).
Más importante, se sugiere que si dieran pasos hacia una reforma económica se reducirían "las posibilidades de adoptar ’soluciones’ (entre comillas en el original) heterodoxas para resolver los problemas económicos".
ACTIVIDAD. La falta de soluciones para el sistema financiero está retrasando la posibilidad de reaparición del crédito bancario, lo que en ausencia de financiamiento internacional (aparte de la ayuda multilateral) está afectando negativamente la recuperación de las exportaciones.
Un aspecto clave para evaluar las posibilidades de recuperación económica en Uruguay, es el desempeño de la economía argentina. El crecimiento de esta última en 2003 es probable que se apoye en la sustitución de importaciones, lo que no es favorable para las exportaciones uruguayas.
En ese sentido, las limitaciones financieras que enfrenta Uruguay sólo permitirán que la recuperación se produzca a un ritmo modesto durante el segundo semestre de 2003.
De todas maneras, el año entrante cerraría con una caída del PIB de 1,4%, inferior a la proyección oficial y de numerosos analistas privados uruguayos.
PRECIOS. Las proyecciones del BSCH indican que el peso uruguayo registraría una devaluación inferior a la inflación, durante los próximos dos años. El informe prevé un guarismo inflacionario más alto para 2003 (de 28%), aunque volvería a bajar en el año siguiente (25%).
La proyección del tipo de cambio, a fin de año, es de $ 28 en este año, y $ 34 y $ 40 en 2003 y 2004 (una devaluación de 21% y 18% en estos años, respectivamente), como se puede apreciar en el cuadro adjunto.
FISCAL. El informe prevé una leve mejora en el resultado fiscal global en 2003, que se espera corresponda a un déficit de 2,6% del PIB (frente a 3,9% en 2002), y una mejora adicional en 2004, que lo llevaría a 1,3% del PIB, siempre en el terreno negativo.
El BSCH plantea que, debido a las restricciones financieras por la recesión y a otros razones, un factor importante para la coyuntura es cómo el gobierno maneja el problema de la deuda denominada en dólares, para la cual se tiene una alta concentración de vencimientos en 2003.
En la visión de estos analistas, la posibilidad de una reestructura de la deuda es alta para papeles emitidos "localmente" (es decir, Bonos del Tesoro, por oposición a deuda emitida en los mercados internacionales, como los Bonos Globales).
Y citan como un fundamento de este pronóstico las recientes medidas de cambios en los máximos en moneda extranjera en los portafolios de las AFAPs.
METAS. Las preocupaciones sobre la posibilidad de fallar en el cumplimiento de los objetivos acordados con el FMI se han incrementado en las últimas semanas, de acuerdo al Informe.
Sobre este punto, se plantean tres aspectos principales: las demoras en la aprobación de la reorganización de los bancos suspendidos; la falta de cohesión política alrededor del plan económico, que ha levantado dudas acerca del compromiso de implementar las reformas económicas necesarias; y, en general, la sustentatibilidad del plan económico y de la capacidad del gobierno de reducir la carga de la deuda a través de medios "amigables al mercado".
En el escenario base de la oficina especializada del Banco Santander en Nueva York, se asume que existe suficiente apoyo político a la reforma económica, pero solamente con una agenda de cumplimiento lento, "que es característica del sistema político uruguayo".
Consecuentemente, de acuerdo con el informe, no deberían producirse mayores problemas, más allá de algunos breves retrasos, accediendo al financiamiento necesario para cumplir con las obligaciones internacionales, al menos hasta el primer trimestre de 2004.