El titular del Directorio blanco, Luis Alberto Lacalle, le advirtió al presidente Jorge Batlle que el Partido Nacional actuará con "independencia" en el Parlamento, donde votará "a veces con el Partido Colorado, a veces con el Frente Amplio, y a veces solo", y que si bien "no habrá una interpelación por semana", ese mecanismo se activará "cuando sea necesario".
Lacalle transmitió ayer al resto del Directorio el contenido del diálogo que mantuvo con Batlle el miércoles pasado, informaron a El País participantes de la sesión. En esa conversación, el líder nacionalista criticó lo que considera una "falta de liderazgo y de iniciativa" del Partido Colorado en el Parlamento, cuestionó la actuación del vicepresidente Luis Hierro, quien a su juicio "no dialoga con nadie", y remarcó que el Partido Nacional ya no está "acollarado" al gobierno.
Durante el diálogo, que tuvo como eje la renuncia del ex ministro de Salud Pública Alfonso Varela (ver nota aparte), Batlle le preguntó a Lacalle si en el futuro se va a producir "una interpelación por semana", o si sus ministros podían "estar más tranquilos", explicó ayer, palabras más, palabras menos, el presidente del Directorio, según las fuentes.
Ante la pregunta del jefe de Estado, Lacalle subrayó que no habría una interpelación por semana, pero que esa medida sería activada o apoyada cada vez que su colectividad lo considere necesario. Y acotó que en el Parlamento los blancos actuarían con independencia respecto al gobierno, lo que significa que a veces votarán con los colorados, otras con los frenteamplistas y otras lo harán solos.
Luego, Batlle le manifestó a Lacalle su preocupación por la postura del Partido Nacional en tres asuntos parlamentarios: el levantamiento del veto que el Poder Ejecutivo interpuso a una ley para reconocer derechos jubilatorios de docentes destituidos por la dictadura, el proyecto de ley para cambiar la base de cálculo del Indice Medio de Salarios —y con ello el mecanismo de incremento de las jubilaciones—, y la iniciativa que tiene como fin diferir el inicio del cobro en los nuevos puestos de peaje.
Frente a ello, el líder nacionalista cuestionó con dureza la actuación del Partido Colorado en el Parlamento, por "falta de liderazgo y de iniciativa". Lacalle sostuvo que de esa forma, los colorados dejan espacios abiertos a nivel legislativo, que son ocupados por otras fuerzas. Afirmó que los legisladores colorados no mantienen una coordinación con los demás partidos, que "no marcan la agenda", y que por lo tanto no llevan la iniciativa sino que actúan en función de los temas que otras fuerzas políticas ponen a discusión.
En esa línea, Lacalle enfatizó la necesidad de mantener una negociación y "diálogo permanente" en el Parlamento, cosa que no existió en lo previo al levantamiento del veto que interpuso Batlle, dado que en ese proceso "no hubo comunicación previa con el Partido Nacional", señaló a El País el diputado Jaime Trobo.
De acuerdo con otras fuentes del Directorio, Lacalle sostuvo que las tres inquietudes que le planteó Batlle son asuntos "que se arreglan en el Parlamento", pero que allí el vicepresidente Hierro, que a su entender debería ser el articulador por el Partido Colorado, "no dialoga con nadie". Asimismo, consideró que la falta de coordinación y negociación previa deriva en que los temas "avanzan", las posturas se definen, y por lo tanto "no hay marcha atrás".
Según lo relató ayer a sus correligionarios, Lacalle le manifestó sus críticas de forma personal a Hierro el jueves pasado, luego del sepelio de Washington Beltrán. Pero el fin de semana pasado, cuando se enteró de comentarios que Hierro efectuó a los medios de comunicación, se molestó.
Lacalle estimó que los dichos del vicepresidente sólo podrían "exacerbar" ánimos. Hierro dijo el sábado: "Creemos que el Partido Nacional seguirá cooperando con el país —no con el gobierno— a través de la sanción de varias leyes que desde el 1 de marzo estarán otra vez en la agenda parlamentaria cotidiana. Esperamos que este sea un año de encuentro con el Partido Nacional, y no un año de disputa o un año electoral".
AGENDA. En otro orden, el Directorio analizó el escenario actual en Salud Pública; no hubo reparos al nombramiento de Conrado Bonilla como nuevo ministro, y se resolvió esperar a que conforme su equipo. También se coincidió en la necesidad de alejar al Ministerio "de la troya política", de reducir oficinas cuyos cometidos están "duplicados" entre Salud Pública y Ganadería, y de tratar en el Senado la actuación gubernamental respecto a la detección del hongo Fusarium en harina —en virtud de un artículo publicado en la revista Quepasa de El País el sábado pasado— anunció la senadora Julia Pou.
Por otra parte, el Directorio recibió a tres ministros de la Corte Electoral, que ayer reivindicaron los controles sobre las firmas para impulsar un plebiscito por Ancap, y que hoy se pronunciarán sobre la impugnación de la reforma de AFE.
El diálogo con Batlle y dos versiones opuestas
n Lacalle desvinculó ayer el alejamiento del ex ministro de Salud Pública Alfonso Varela, de la postura que asumió el Partido Nacional. Y su relato se contradice con la cronología que comunicó el gobierno de manera oficial.
De acuerdo con la narración de Lacalle, Batlle se contactó el miércoles pasado con él directamente para informarle que ya había aceptado la renuncia de Varela, luego de haber conocido la postura de su colectividad política. Horas antes, el senador Luis Alberto Heber había pedido públicamente la renuncia del entonces ministro.
Sin embargo, el miércoles, el secretario de Presidencia Raúl Lago dijo en conferencia de prensa: "Atento a las expresiones vertidas por senadores del Partido Nacional, el presidente de la República, mantuvo conversaciones con el presidente del Directorio del Partido Nacional, el doctor Luis Alberto Lacalle, que le confirmó que esa era una posición del Partido Nacional. En consecuencia, el señor Presidente, ante la manifestación de voluntad expresada por el doctor Alfonso Varela, ha aceptado la renuncia a su cargo".
Lacalle hizo hincapié ayer en que la aceptación de la renuncia de Varela fue una decisión del gobierno, de forma independiente del Partido Nacional.
Más allá de las diferencias, el ex presidente evaluó como "positivo" su diálogo con Batlle, en contraposición al ánimo que manifestó respecto a Hierro, a quien cuestionó con dureza. Incluso respaldó a los dirigentes que decidieran criticar al vicepresidente ante cámaras de televisión y grabadores, en respuesta a las declaraciones que formuló el fin de semana pasado (ver nota central).