Estados Unidos está a punto de completar su despliegue militar, con más de 225.000 soldados cerca de Irak, un sexto portaviones que se dirige hacia el Golfo y los temibles bombarderos B-2 listos para atacar.
Efecfivos de la 101 divisón aerotransportada "de asalto aéreo" comenzaron a llegar a la región, indicó este viernes John Minton, portavoz de esta unidad, que cuenta con 270 helicópteros.
Según él, la mayor parte de esta división, que cuenta con 20.000 hombres, estará operacional en el Golfo en una semana.
El dispositivo culminará -si el parlamento turco lo aprueba el sábado- con el despliegue de 62.000 efectivos estadounidenses en Turquía, principalmente de la 4 división de infantería.
Unos 20.000 de ellos deberían entrar a Irak, para abrir un frente en el norte, con el objetivo de controlar los yacimientos petrolíferos del Kurdistán iraquí y Tikrit, el bastión familiar y político de Saddam Hussein. Por eso el líder iraquí refuerza la defensa, según el Pentágono, despachando unidades de la muy leal Guardia Republicana, además de concentrar tropas en Bagdad.
Los efectivos desplegados en mar y tierra en la región del Golfo y en el oriente del Mediterráneo alcanzan los 225.000 hombres (más 15.000 en una semana), y llegarían finalmente a 250.000, según un funcionario del Pentágono. Esto es la mitad del personal movilizado en 1991.
Pero no todos participarán en el ataque a Irak. El Pentágono sumó otros 10.000 soldados de Infantería movilizados en Afganistán, pero que no deberían participar en una guerra, y más 4.000 en los países vecinos.
AFP