Rio de Janeiro - Mientras el Rey Momo daba inicio al Carnaval de Río, los soldados se movilizaban hoy en la ciudad para proteger a los turistas de las bandas de narcotraficantes, en la primera vez que interviene el ejército en la famosa fiesta brasileña.
El coronel Iván Cosme, del Comando Militar del Este, dijo a los periodistas que un número no especificado de soldados del ejército, la armada y otras unidades comenzaron a proteger el viernes Río de Janeiro, donde una ola de violencia desatada por pandillas causó 10 muertos esta semana.
La "Operación Guanabara", que alude a la pintoresca bahía de Río con el mismo nombre, constituye la primera vez que los militares son llamados para patrullar la ciudad durante el Carnaval, cinco días de ruidosa y colorida fiesta que se ha convertido en un símbolo importante de la identidad brasileña.
"Durante los días del reinado del Rey Momo, los problemas disminuyen", dijo a Reuters Alex de Oliveira, quien fue elegido por séptima vez para presidir las festividades, antes de recibir la simbólica llave de la ciudad.
VIOLENCIA. Pero apenas horas antes, la policía se enfrentó en un tiroteo con pandillas de narcotraficantes, y cerró por tres horas una agitada artería de la ciudad, mientras en otro distrito de las afueras, al menos una persona murió cuando un autobús de pasajeros fue blanco de disparos.
Los incidentes fueron un eco de una ola de violencia que ha estremecido a Río desde principios de esta semana, causando el pánico entre los residentes y afectando la imagen de una ciudad ubicada frente a bellas playas que espera atraer este año una cifra récord de turistas.
Más de 50 autobuses fueron incendiados por los vándalos entre el lunes y el jueves, y los delincuentes lanzaron bombas caseras y atacaron a balazos algunas tiendas que ignoraron una orden de los narcotraficantes de permanecer cerradas.
Los narcotraficantes son tan poderosos que los medios de Brasil los describen como el "poder paralelo" al Estado.
Las autoridades de Río dicen que las bandas, que controlan el lucrativo negocio del tráfico de drogas y de armas desde los empobrecidos barrios o "favelas" levantados en las colinas de la ciudad, ordenaron la ola de violencia en represalia por las duras medidas que ha tomado la policía en su contra.
La gobernadora del estado de Río de Janeiro, Rosinha Matheus, pidió 3.000 soldados, y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva aprobó el jueves la solicitud para que miembros del ejército ayuden a unos 30.000 policías en la vigilancia de Río durante el Carnaval.
Río llamó a las tropas en octubre del año pasado durante las elecciones presidenciales, también por el temor de que se desatara la violencia de las bandas de narcotraficantes. Las elecciones se realizaron sin problemas.
Pese a algunas cancelaciones en los hoteles, principalmente de mismos brasileños, las autoridades turísticas de Río esperan que se celebre un Carnaval sin violencia debido a las medidas adoptadas. Se espera una cifra récord de 388.000 visitantes, incluyendo 40.000 del exterior.
Los turistas extranjeros que tomaban el sol en la playa de Ipanema también parecían poco preocupados:" La imagen del Río en Gran Bretaña es que es un lugar muy peligroso, pero todo el mundo aquí es muy amigable, cortés y abierto", dijo Paul Beech, un ingeniero de 25 años oriundo de Birmingham. "Uno tiene que ser cuidadoso como en todas partes", agregó.
Sonia Chani, directora del hotel Sol Ipanema, dijo que no había recibido cancelación alguna y que el hotel estaba lleno, en su mayoría de estadounidenses. Reuters