GUSTAVO TRINIDAD
Se sienten Hamlet y como el joven príncipe escuchan el llamado de antiguos fantasmas a cumplir una misión.
Son irreverentes, "parricidas", irónicos, críticos de la crítica, se ríen de casi todo, no se salva la cumbia ni el rock and roll, ni el popurrí, ni el cuplé, para colmo se sienten felices con lo que hacen.
También tienen una visión fresca de la murga y una particular poética como solo los jóvenes pueden acuñar.
La palabra "tradición", tan recurrente cuando se habla de carnaval puede llamar a engaño. La tradición no es un rito, no se repite cabalmente. La cultura viva es dinámica y está en constante transformación. La transformación es esencial a su supervivencia. Pudiera ser que una nueva generación le esté buscando nuevas resonancias y significados a eso que llamamos "carnaval".
Algunos han ido al tablado desde chiquitos colgados de la mano de sus padres, otros aseguran que se aburrían con el carnaval y ni en sueños se vieron saliendo en una murga. Una fuerte presencia femenina, aporta un toque distinto en gracia, voz y energía.
No piensan por ahora en ser profesionales y lo que más les interesa es divertirse. Son como mil y en ascenso. El fenómeno Murga Joven pisa fuerte y se abre paso en el acontecer montevideano.
Hace cinco años que se realiza el Encuentro de Murga Joven pero la bola de nieve se echó a rodar unos años antes cuando el Taller Uruguayo de Música Popular (TUMP), implementó talleres de murga en distintos barrios de Montevideo.
En el primer Encuentro de Murga Joven participaron diez grupos, en el último (noviembre y diciembre de 2002), cuarenta y siete y se movilizaron casi cuarenta mil espectadores.
El fenómeno socio cultural además de multitudinario posibilita un intercambio entre grupos jóvenes de las mas disímiles condiciones. Desde distintas facultades, pasando por amigos que se juntan en un club de bochas de Canelones, la barra de una esquina de Malvin o un grupo de liceales de Maroñas.
Para varios conjuntos la cosa va muy en serio y preparan la temporada descansando un solo mes al año. La participación en casi todos los grupos es total. La letra se hace entre todos, lo mismo que el vestuario, los arreglos corales y la distribución de personajes. Aunque aún no puede ser denominado como "movimiento" varias características coinciden en la promesa de vientos de renovación para la murga.
PANFLETEROS. "Al partir dejamos la promesa en cada verso, en cada canción de volver al tablado con una revolución", canta "Queso Magro" en su retirada.
La revolución para "Queso Magro" pasa por los contenidos pero también por las formas. El grupo cumple con el clásico esquema de la murga pero ironiza con él.
"Tocamos "salpicón" pero lo tomamos para la burla porque en realidad nos imaginamos otro estilo. Sin necesidad de canto excesivamente riguroso, un canto prolijo pero más dispuesto a la diversión. Humor, mucho humor. Evitamos a toda costa ser panfleteros. Queremos divertirnos y divertir a la gente sin abrumarla con problemas que ya conoce de sobra", explicó Camilo (21), integrante de "Queso Magro" a El País.
"La critica social está bien pero se sobrecarga y pierde la diversión. Cada grupo sabe lo que hace pero creo que la crítica política tiene su ámbito y allí debe hacerse de verdad no de mentira. El carnaval tiene un marco, un esquema, y parece que no puede ser de otra manera", opinó Ramón Alvariño (28) director de "La Berreta", una murga de Las Piedras.
El lenguaje de carnaval también es objeto de burlas que tratan de desnudar automatismos y palabras que por su uso reiterado dan cuenta más de una pobreza semántica y retórica que de una verdadera tradición.
"No vamos a decir palabras repetidas, las mismas de siempre, las que terminan con "ina". Serpentina, colombina, brillantina...Pero mirá y mirá y mirá, ya no decimos nada, cantamos sin decir nada, por eso cantamos así: bla, bla, bla, bla, bla....."
La comunicación preocupa a los jóvenes murgueros y han comprendido la paradoja de en que un lenguaje desgastado puede destruir la verdadera comunicación.
La propia estructura del carnaval y su "profesionalismo" acompañado muchas veces del infaltable marketing, también es cuestionado por varias murgas. El antropólogo Daniel Vidart en un artículo publicado el 3 de marzo de 2000 en el Diario de La Noche escribía :" Los murgueros y candomberos de hoy acuden a los medios de comunicación para decir que el carnaval está más lindo que nunca. Aunque la inmensa mayoría de la gente ande en otra cosa durante el mes y medio de una actividad nocturna estrictamente tarifada. Las fiestas cuando lo son de veras, se despliegan a todo trapo, sin propagandistas que pontifiquen su sentido".
Alvariño posiblemente sin conocer el artículo citado coincide con él y en su rol de hacedor indicó: "El carnaval está muy comercializado y depende del gusto de la gente. Nosotros no dependemos del gusto de la gente y en cierto grado trabajamos para nosotros mismos y si así sintonizamos con el espectador mucho mejor. Venimos a divertirnos no hay otro objetivo".
El desafío parece estar claramente formulado, falta plasmarlo. Entre otras cosas los "revolucionarios" parece tener más facilidad para proponer los cambios en el contenido que en lo formal. Deberán buscar su forma incansablemente, ir más allá de la forma que hoy impera, renunciar a los galardones que promete el establishment y no cultivar un estilo, para empezar.
MAGRO Y BERRETA. Sobre las 20 horas ya habían cerca de 400 personas en la Plaza San Martín, ubicada en Agraciada y Asencio, presenciando la función de "La Berreta". Decenas de espectadores de todas las edades se acercaban con la silla plegable bajo el brazo. No faltaron los que descubrían al paso el tablado móvil de la I.M.M. y detenían su marcha. Ciclistas que usaban la bicicleta para recostarse o motociclistas que estacionaban casco en mano. Es un público distinto al que suelen tener durante el "Encuentro", conformado en esa instancia sobre todo por hinchadas de los conjuntos.
"La Berreta" tiene un libreto "picante" y por momentos escatológico. La murga se permite a veces su propio caos y vuelve a encauzarse. Tiene un coro con fuerte presencia, buenos cupleteros y excelente batería. Con humildad avisan que son una murga "con capacidad limitada".
Se formó con la base de un grupo de amigos que se juntaban en un club de Las Piedras. Muchos no sabían cantar pero fueron alentados por algunos ya iniciados en la música.
"Estuvimos tres años trabajando para sacar algo decente y en el Encuentro de Murga Joven nos fue mejor de lo que esperábamos", indicó Alvariño. "La Berreta", bajó del escenario y recorrió la plaza San Martín cantando entre el público con un séquito de niños.
"Queso Magro" es una murga mixta que se formó a partir de un grupo de recreación que funciona en el club Zhitlovksy, ex teatro Astral. El conjunto se formó sin conocer la movida de Murga Joven. El primer año solucionaron el vestuario en un día para poder participar del encuentro. "Queso Magro" hizo gala de un libreto excelente, emparentado con el absurdo. La batería, que incluyó el rap, tuvo ductilidad y "el cuple de los volantes" fue de lo mejor.
María Noel (25) nunca había pensado integrar una murga, sin embargo hace tres años que es directora de "Queso Magro". El tema para la murga este año fue las revoluciones. "Nos revolucionamos, pero más allá de que sea el tema del año creo que la Murga Joven es algo de eso, es una manera distinta de ver la murga, está buscando nuevas características", indicó la joven directora.
Difícil es pronosticar el futuro de un fenómeno tan heterogéneo que viene en crecimiento constante. Sin duda hay grupos que sueñan con el primer premio del Concurso Oficial, otros tal vez con el paso del tiempo se vuelvan más clásicos o por el contrario revolucionen las calles montevideanas con un rap murguero o prefieran la puesta en escena en la intimidad de una sala. "Poco sabemos del porvenir salvo que diferirá del presente", así parece.
Un fenómeno en crecimiento
n El primer encuentro de Murga Joven organizado por la Comisión de Juventud de la Intendencia de Montevideo, se realizó en 1998 con diez grupos. La necesidad surgió a partir de varios talleres de murga para jóvenes que llevara adelante el TUMP. El pasado año en su quinta edición participaron 44 murgas. Hay varias etapas que se cumplen antes que los jóvenes suban al escenario del teatro de Verano.
A todos se les apoya con un taller de murga dirigido por especialistas que está dividido según los rubros. Libreto, batería, arreglos corales, cuplé, vestuario y maquillaje son trabajados por separado. El grupo de docentes realiza una recorrida por los distintos grupos que se inscribieron, a partir de allí hacen un diagnóstico de las necesidades de cada grupo. De este trabajo se concluye qué grupos necesitan un seguimiento más específico según los problemas que planteen.
La primera etapa se cumple durante una semana en el club Defensor Sporting desbordado día a día por más de tres mil espectadores. Allí el jurado selecciona un número de murgas que no puede pasar del 25 % de los grupos. Los seleccionados llegan al Teatro de Verano donde se presentan durante tres días y se eligen a las tres ganadoras. Una última etapa es la de participar en distintos ámbitos de la ciudad, peatonales, paradores en playas, y diez son invitadas a participar de los escenarios móviles que la I.M.M instala en distintos puntos de Montevideo.
"No hay rivalidad manifiesta durante el encuentro como algunos pueden imaginar. Tal vez las facultades sean más propensas a eso de las hinchadas pero siempre se trata de una rivalidad bien entendida, entendida como una instancia de superación, una oportunidad para crecer", explicó a El País Pablo Grandal de la Comisión de Juventud de la I.M.M.
Para Grandal la característica más destacada de estas murgas es su frescura, creatividad y la diversidad de estilos. "Creo que esto es una de sus mayores riquezas. Algunas tienden a la marcha camión, otras se apoyan en elementos tradicionales, otras tienden a puestas más teatrales, algunas se inclinan a la reflexión otras prefieren el humor absurdo, etc. el panorama es amplísimo".