La Suprema Corte de Justicia (SCJ) pedirá máximas medidas de seguridad para poder realizar la visita de cárceles en los establecimientos Comcar, Libertad y La Tablada correspondiente al 2002, que estaba prevista para diciembre y debió ser aplazada hasta ahora.
Según dijo a El País el propio presidente de la corporación, Roberto Parga aunque todavía no decidieron la fecha en la que concurrirán a esos centros de reclusión, los ministros pedirán a la Policía protección especial para poder concurrir a los tres establecimientos carcelarios mencionados.
Está previsto que esos centros lleven varios días de actividad ya que Comcar tiene una población de 2.400 reclusos, y entre Libertad y La Tablada hay unos 450.
Existen ciertos temores de visitar estos establecimientos ya que el 1º de marzo pasado se desató un motín en Libertad que duró tres días y dejó un saldo de 1.3 millones de dólares. Los presos tomaron a varios guardias como rehenes.
Tras el motín 41 presos fueron trasladados al Comcar y 82 a La Tablada, el ex edificio de internación del Iname. Unos 16 presos intentaron pocos días después fugarse de este establecimiento y fueron nuevamente ubicados en el Penal de Libertad.
El Penal de Libertad aloja actualmente a 365 reclusos, 150 de los cuales permanecen entre los destrozos del motín.
En las mesas que funcionarán en la visita ocupadas por dos ministros, sólo podrán desfilar los procesados con causa iniciada hasta el 31 de marzo de 2002. Los presos podrán estar acompañados de sus defensores quienes realizaran una breve exposición argumentando la petición de libertad.
ONCE LIBERTADES. En la visita que se realizó en diciembre en la Cárcel de Mujeres, Tacoma, Cárcel Central y Centro de Rehabilitación (ex Musto), quedaron demostrados los criterios restrictivos para dejar afuera delitos violentos como homicidios, rapiñas y estupefacientes a la hora de otorgar las libertades.
En la visita realizada en esos cuatro centros aplicando la ley que les da la facultad de otorgar la libertad por gracia, los ministros de la Corte sólo dieron once libertades de los 92 reclusos que desfilaron.
En el Tacoma desfilaron diez reclusos y se otorgó una sola libertad.
En Cárcel Central tuvieron la oportunidad de salir 22 reclusos, de los que sólo tres obtuvieron el instituto de la gracia.
En la Cárcel de Mujeres, en tanto, fueron liberadas entre las dos veces que se concurrió al centro, siete reclusas sobre un total de 55 que desfilaron con sus presentaciones ante los representantes de la corporación.
En tanto, en el Centro de Rehabilitación desfilaron cinco presos, pero no se concedió ninguna gracia.
Los ministros de la corporación se pusieron previamente de acuerdo en dejar afuera los delitos violentos como criterio para evitar la alarma pública que cada año se repite con motivo de la visita de cárceles, sobre todo cuando alguno de los liberados vuelve a delinquir rápidamente.
Una reunión previa con el ministro del Interior, Guillermo Stirling, con quien se habían tenido reiterados roces en las dos visitas de cárceles anteriores, permitió para acordar algunas pautas.
En ese encuentro para el que el ministro de Interior fue invitado a la corporación, los magistrados con él se comprometieron a ser muy cautos a la hora de dar las libertades a los reclusos, mientras que el secretario de Estado acordó no salir al cruce de las decisiones manifestando su disconformidad.