Fénix juega esta tarde ante Cruz Azul su última carta en la Copa Libertadores, ya que un resultado negativo prácticamente le impedirá lograr el pasaje a la segunda ronda del torneo continental.
Para lograr el único resultado que le sirve a los de Capurro, el equipo tendrá el invalorable refuerzo de Martín Liguera, quien vuelve luego de superar una complicada lesión.
Como lo hace siempre, Carrasco armó un equipo totalmente ofensivo: jugará con tres puntas y un volante exclusivo de armado. Sin duda que arriesgarán para ir a buscar los tres puntos, porque deberán tener en cuenta que el rival tiene adelante jugadores muy peligrosos, como lo son Abreu, Palencia y el propio Baldi, a quienes no se le puede dar ni un metro de ventaja.
La "Máquina Cementera", como llaman al Cruz Azul, por ser propiedad de una empresa dedicada a la producción de cemento, no está pasando un buen momento en el campeonato local y en la Copa han logrado el 50% de los puntos disputados, ganando un partido de local ante el The Strongest y perdiendo en su visita a Brasil para jugar ante Corinthians.
El resultado es muy difícil de pronosticar. Fénix tendrá la presión de saber que lo único que le sirve es ganar y habrá que ver si la soportan.