El superintendente de Instituciones de Intermediación Financiera del Banco Central, Fernando Barrán, recibió el domingo una amenaza de muerte telefónica, confirmó el propio funcionario a El País. Del mismo modo, aseguró que las tratativas para capitalizar al Banco de Crédito fueron llevadas adelante en forma técnica y profesional, que las exigencias que se impusieron fueron las mismas que para otros bancos y que no hubo un tratamiento injusto hacia la entidad.
En cuanto a la liquidación de está institución, Barrán dijo que se están trabajando varias opciones para lograr que los ahorristas puedan recuperar sus depósitos. Las opciones "dependen de la respuesta del accionista minoritario del Banco", St. George Ltd., del Grupo de la Unificación.
"El principio sobre el cual estamos trabajando es obtener lo más rápido posible y la mayor cantidad posible de recursos para devolver los depósitos", manifestó.
LIQUIDACION. Barrán afirmó que la liquidación del Banco se debió a su déficit patrimonial, que era de unos U$S 200 millones y a que finalmente el accionista minoritario decidió no capitalizar la institución en las cifras requeridas.
En cuanto a las tratativas que se llevaron a cabo para capitalizar, expresó que "en un momento se trabajó sobre unos números que después hubo que cambiar por el deterioro de las carteras de créditos, y llegó un momento en el que no podían cubrir el déficit patrimonial".
También subrayó que al principio "las cifras estaban cerca de lo que se necesitaba para tener una situación patrimonial buena para volver a funcionar, pero siempre faltaba un proyecto de funcionamiento que nos convenciera de que el Banco era sustentable en el tiempo".
"Por eso les pedimos garantías, que al final no fueron entregadas", agregó. También aseguró que lo que se pidió al socio minoritario del Banco fue siempre lo mismo y que las exigencias "eran exactamente las mismas que al resto de las instituciones".
"Los requisitos eran tres: recomposición patrimonial, viabilidad y cumplimiento de las obligaciones de devolución de los depósitos", puntualizó.
Consultado acerca de los cuestionamientos que hubo hacia su persona por parte de los ahorristas, Barrán respondió que "no hubo un tratamiento injusto frente al Banco. Se actuó siempre con criterio profesional y técnico".
Además, consideró que "lo que dicen los ahorristas en sus cartas creo que habla de una sociedad democrática".
Barrán recordó que "el Presidente de la República y el Ministro de Economía dijeron que se iban a hacer todos los esfuerzos para abrir el Banco, pero al final, el organismo encargado de hacerlo, al no tener la seguridad de que la institución fuera viable, decidió liquidarlo".
"Para mí esto muestra que las instituciones en Uruguay se respetan entre sí y funcionan", estimó.
Asimismo, enfatizó que "estoy remiso a abrir algo que no tenga posibilidades de funcionar en el tiempo".
AMENAZA. Por otro lado, Barrán recibió el domingo una amenaza de muerte telefónica, por lo cual realizó la denuncia correspondiente y ahora cuenta con custodia policial.
El funcionario explicó que la amenaza estaba grabada en su contestador telefónico y que lo amenazaba de muerte a él y su familia. En ese sentido, señaló que "la amenaza no explicaba el motivo, pero yo supongo que es por algo vinculado a la liquidación del Banco de Crédito, dado que fue recientemente liquidado".
"Quizás la gente se sintió muy decepcionada porque se le dieron esperanzas a través de declaraciones de gente del Banco y también de algunos agentes del Estado, diciendo que la institución iba a abrir", agregó.
Al conocer el contenido del mensaje, Barrán realizó la denuncia policial y comunicó lo sucedido al directorio del Banco Central del Uruguay y a la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU). "Automáticamente la policía puso custodia policial sobre mi domicilio y mi familia" comentó.