Fracasada ayer la instancia obligatoria de mediación,
hoy declararán los cinco testigos propuestos por el
secretario del intendente de Montevideo, Mario Areán
—el empresario y ex secretario de Julio Sanguinetti,
Ernesto Laguardia, el presidente de Cutcsa, Juan
Salgado, los jerarcas comunales Alberto Rosselli y
Alfredo Asti, y los concesionarios municipales Juan
José Tudurí y Rodolfo Apardián— en la denuncia por
difamación que el primero presentó contra el
periodista de Brecha, Sergio Israel.
En la audiencia que se extendió ayer por seis horas,
declararon Areán e Israel pero no dio el tiempo para
que los testigos prestaran su testimonio. Aunque
estuvieron presentes en el juzgado —no en la
audiencia, porque la ley lo prohibe—, debieron
retirarse sin poder declarar.
Sí expusieron su versión de los hechos Israel y Areán,
quienes respondieron a las preguntas de los
abogados Carlos Freira —que patrocina a Areán— y
Juan Fagúndez —que defiende al periodista—. El
director de Brecha, Guillermo González quedó fuera del
proceso al estar identificado el autor de la nota, según
lo expresa la ley de prensa.
Mañana tocará el turno a los testigos propuestos por
Brecha, entre lo que están el propio intendente Mariano
Arana, la diputada de la Vertiente, Margarita Percovich,
los empresarios Pablo Boselli, Raúl Russo, y los
periodistas Danilo Arbilla y Claudio Paolillo (ambos de
Búsqueda).
CONCILIACION. Aunque Fagúndez propuso llegar a
una conciliación, Areán no aceptó. En el alegato que
realizó el defensor de Israel explicó el deber de
informar que tiene el periodista amparado en la
obligación ética y señaló que el derecho de los
periodistas no es más que el derecho del público a
estar informado, un "puntal de la democracia".
Citando una sentencia de la Suprema Corte, Fagúndez
se refirió a que esa tarea de la prensa es una "misión
pública a cumplir" y que por tanto, el periodista no
cometió el delito de difamación del que se lo acusa.
"No se puede inferir que por investigar lo dicho por
varias fuentes y hacerlo público se haya cometido
difamación", afirmó Fagúndez, quien agregó que el
propio Areán declaró que al leer la nota de Brecha "no
le provocó escozor, ni preocupación".
Como elementos, añadió que el propio Fiscal de
Corte, Oscar Peri Valdez decidió iniciar acciones
penales para investigar los hechos publicados y se
refirió a una nota aparecida en La República, al día
siguiente a la publicación de Brecha, en la que citando
a fuentes propias se dice que Areán es sospechoso
de tráfico de influencias, y que su nombre apareció
unas 480 veces en otros medios. "Sin embargo no
denunció por difamación a ninguno de esos medios",
dijo el abogado.
INTERROGADOS. Seguidamente Fagúndez interrogó a
Areán sobre cada uno de los hechos publicados en
Brecha y en otros medios.
Areán afirmó que todos los que ocupan un cargo
"generan adhesiones y odios". Consultado sobre
declaraciones suyas en las que dijo: "Yo hago
gauchadas, no cometo delitos", explicó que
obedecieron a una entrevista en la que explicó que
"una gauchada es prestarle el gato a alguien que
pinche o darle un dato por teléfono a una persona".
Dijo también que "las acusaciones de Brecha afectan
al intendente al atacar a un funcionario muy cercano",
porque si fueran ciertas "haría que el jerarca y otros
fueran cómplices de esos delitos que insinúa el
medio".
También dijo que Israel lo llamó en dos oportunidades
para consultarlo sobre los hechos y que luego de
consultar a Arana le contestó negativamente pero que
le dijo que estaba dispuesto a encontrarse con él en el
futuro.
Fagúndez también interrogó a Areán sobre si conoce a
Laguardia, ante lo que respondió que lo conoce de
cuando era secretario del ex presidente Julio
Sanguinetti "de la relación entre la Intendencia y
Presidencia y del conocimiento que da el haber
compartido alguna reunión con autoridades".
Posteriormente el juez dio la palabra a Israel, quien
explicó que a raíz de una investigación sobre las
relaciones entre la Intendencia y Adeom por el conflicto
municipal del año pasado, "se contactó con fuentes
municipales y no municipales que coincidieron en
cuestionar la gestión municipal y que el secretario
privado del intendente se transformaba en noticia".
Explicó que "no había pruebas documentales, pero
esas fuentes nos daban elementos serios para
publicar lo que publicamos". Dijo también que llamó a
Areán y a Arana pero que ambos se negaron a opinar
sobre el tema y que "después de publicada la nota
recibió 40 o 50 llamadas y tuve más fuentes nuevas
que en un año de trabajo".
Freira interrogó a Israel sobre el procedimiento para
publicar la información y sobre su intención de
transmitir su propia opinión sobre la gestión municipal.
Israel respondió que comprueba toda la información,
que a veces puede ser pertinente publicar información
contradictoria para dar al público más puntos de vista y
que no intentó "contrabandear su opinión" en la nota
sino que como periodista recogió lo afirmado por las
fuentes.
Israel defendió su posición de que en todos los casos
la información que publicó tenía un interés periodístico
por tratarse de beneficios obtenidos por el secretario
del intendente que cualquier otro ciudadano no hubiera
logrado.