Las posiciones se endurecieron hoy en el Consejo de Seguridad de la ONU a pesar de los esfuerzos de último minuto de Gran Bretaña para obtener el apoyo de los países que dudan en apoyar una segunda resolución que dé luz verde a un ataque contra Irak.
Diplomáticos y periodistas de larga data en la ONU estiman que, desde fines de los años 80 y de la Guerra Fría, no se respiraba una atmósfera tan tensa y áspera en la sede de la organización internacional.
Para Rusia y Francia, cuyos ministros de Asuntos Exteriores acompañados por su homólogo alemán ratificaron el miércoles en París la posición de los tres países, en el estado actual no es necesaria una segunda resolución, dados los progresos que están haciendo, según ellos, los inspectores de desarme de la ONU.
Consolidando este frente de rechazo entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, China recordó hoy que seguía oponiéndose a una nueva resolución y apoyando la posición de Francia y Rusia.
Sin expresarlo claramente, Moscú y París señalaron -lo que no hizo Pekín- que podrían recurrir a su derecho de veto contra el texto propuesto a principios de semana por los otros dos miembros permanentes del Consejo, Estados Unidos y Gran Bretaña.
España también firmó este proyecto de resolución, que afirma que las autoridades iraquíes no aprovecharon la última oportunidad de desarmarse que se le ofreció.
Además de no ser vetado por ningún miembro permanente, para ser aprobado este texto debe recibir en el Consejo de Seguridad un mínimo de nueve votos entre quince, lo que hoy parece improbable.
"¿Creen ustedes que si estuvieran los votos necesarios, estarían haciendo tantos esfuerzos para obtenerlos?", se preguntó el jueves un diplomático de un país que se opone a una intervención armada en Irak.
Hasta el jueves sólo Bulgaría sostiene que podría aprobar el texto de Washington, Londres y Madrid.
Alemania y Siria se oponen a la guerra y se abstendrán o votarán en contra, lo que para los miembros no permanentes es exactamente lo mismo.
Los seis países restantes (Angola, Guinea, Camerún, Chile, México y Pakistán) se declararon públicamente por la continuación de las inspecciones, pero se los considera susceptibles de ceder a las presiones de Estados Unidos.
Y esas presiones se están ejerciendo al más alto nivel: el presidente norteamericano, George W. Bush, intervino el miércoles personalmente ante los presidentes de Pakistán, Pervez Musharraf, y de Camerún, Paul Biya, con quien discutió, según un vocero de la Casa Blanca, sobre "la amistad y la importancia de (sus) relaciones bilaterales".
La ventaja de un texto que se presente como un compromiso que no abra automáticamente la puerta a la guerra consiste en que ofrece a los dirigentes de esos países, frente a sus opiniones públicas mayoritariamente adversas a la guerra, la posibilidad de "salvar la cara" en nombre de la unidad de la comunidad internacional, señalan diplomáticos de las dos posiciones respecto a la crisis. AFP
Inglaterra propone darle plazo a Irak para el desarme
Gran Bretaña está dispuesta a negociar el lenguaje del proyecto de resolución respaldado por Estados Unidos que autoriza el uso de la fuerza contra Irak, así como a aceptar posibles enmiendas ante preocupaciones expresadas por un dividido Consejo de Seguridad, dijo hoy ministro de relaciones exteriores británico, Jack Straw.
"Estamos listos para conversar sobre el lenguaje de esa resolución y aceptar cualquier sugerencia constructiva sobre cómo se puede mejorar el proyecto de resolución", dijo Straw en una conferencia de prensa en las Naciones Unidas. "Existe con certeza la posibilidad de una enmienda, y eso es lo que estamos buscando".
Diplomáticos estadounidenses expresaron en días recientes que estaban prestos a escuchar sugerencias sobre el lenguaje, mientras no fuesen cambios sustanciales al proyecto de resolución, que fue patrocinado por Estados Unidos, Gran Bretaña y España.
Pero en vista de que muchos miembros del consejo se siguen oponiendo a la guerra, los diplomáticos británicos propusieron darle a Saddam Hussein un plazo para que demuestre que no tiene más armas prohibidas o enfrentarse a una guerra.