El gobierno decidió ayer bajar en un 12% los precios
de los distintos tipos de nafta en todo el país.
La medida significa que estos combustibles
disminuirán en el orden de tres pesos por litro en
comparación con los precios anteriores.
A partir de la medianoche de la jornada pasada, el
nuevo precio por litro de la Nafta Ecosupra 95 es de $
24.40; el de la Nafta 85 Especial pasó a $ 21; y el de la
Nafta 95 Supra se ubicó en $ 23.50.
El presidente de Ancap, Jorge Sanguinetti, sostuvo que
el porcentaje de esta rebaja es récord en la historia del
país y se trata de la segunda medida de estas
características adoptadas por el Poder Ejecutivo en el
último año.
RECAUDACION. Esta decisión determinará que el
Estado uruguayo sufra una merma de su recaudación
en U$S 32 millones, dijo el ministro de Industrias,
Pedro Bordaberry en una rueda de prensa que ofreció
junto a Sanguinetti.
Esta medida gubernamental es provocada por la baja
del precio internacional del crudo; la aplicación de una
estrategia energética global del gobierno que permitirá
la entrada al mercado uruguayo del gas para ser
utilizado como combustible para autos; el hecho de
que Ancap tuviera "un sobrante" de nafta en sus
refinerías, y los elevados precios de la gasolina
uruguaya comparados con los de otros países de la
región.
Simultáneamente, el Poder Ejecutivo envió ayer al
Parlamento un proyecto referido a la carga tributaria del
gas usado como combustibles de vehículos,
adecuándolo al de las naftas.
Además, el gobierno instruyó a la Unidad Reguladora
de los Servicios de Energía y Agua (Ursea) que inicie
las consultas públicas para efectuar a estaciones de
servicio para habilitar el suministro del gas natural.
Bordaberry dijo a El País que estima que, dentro de
cinco años, alrededor del 13% del parque automotor
uruguayo utilizará el gas natural.
El jerarca, quién también estuvo acompañado por el
presidente de la Ursea, Carlos Costa, indicó que la
llegada del gas natural provocaba tres problemas al
Poder Ejecutivo: la carencia de una norma que fijara
los tributos a este combustible que ya se cobran con la
gasolina; iba a disminuir la recaudación de Ancap al
sustituir a la nafta, y debía ser regulado su uso por
parte de los particulares.
"Las medidas resueltas por el gobierno y enviadas al
Parlamento solucionaron esos tres problemas",
explicó.
PRECIOS. Bordaberry dijo que el Poder Ejecutivo
declinó ampliar la medida de rebaja de combustibles
al gasoil, ya que este tiene un precio similar en toda la
región y reiteró que el ingreso del gas natural está
vinculado con el consumo de nafta.
Actualmente, el gasoil vale U$S 0.47 en Uruguay, U$S
0.49 en Argentina y U$S 0.51 en Brasil.
"Lo que sí estábamos mal era en los valores de la
nafta", dijo.
Consultado sobre si el descenso del precio del
petróleo por la finalización de la guerra en Iraq podría
determinar una nueva rebaja de los combustibles en
Uruguay, Bordaberry respondió que "todo es posible",
aunque aclaró que "tienen muchos altibajos" en este
momento los valores internacionales de los
combustibles.
Por su parte, el presidente de Ancap, Jorge Sanguinetti
explicó que, ante la merma de la recaudación sufrida
por el descenso de los precios de las naftas, el
organismo concretó un acuerdo con el gobierno
nacional para no aportar a Rentas Generales "ningún
recurso" durante este año.
Sin embargo, el jerarca advirtió que la rebaja de las
naftas no provocará pérdidas al ente, al señalar que
este "cerrará el año de acuerdo a su presupuesto".
"Veremos como oscilan los precios del petróleo y,
posteriormente, ajustaremos los de los combustibles",
dijo.
Es que Uruguay compra el petróleo en dólares y vende
los combustibles en pesos.
TENDENCIA. Según Sanguinetti, si se mantienen los
precios del tipo de cambio de la divisa norteamericana
y continúan descendiendo los precios del crudo, Ancap
continuará bajando los valores de los combustibles.
Por otra parte, el director de Ancap, Fernando Saralegui
propondrá que el ente disminuya también el precio del
queroseno, que es un combustible muy usado por la
población de escasos recursos económicos.
Según Saralegui, el consumo del queroseno "viene
bajando" como consecuencia de su precio.