BOGOTA | La política colombiana Ingrid Betancourt cumple hoy cuatro años como rehén de la guerrilla de las FARC mientras se espera respuesta a un plan europeo que permita canjearla junto a otros 57 secuestrados por rebeldes presos, y su familia clama por recibir pruebas de supervivencia.
Los actos de solidaridad pidiendo la libertad se multiplicarán este año en varios países de Europa, especialmente en Francia. En Colombia, la alcaldía de Bogotá organizó un concierto de varias horas para reclamar su regreso y en Panamá familiares de colombianos secuestrados anunciaron un acto público.
La familia de Betancourt ha pedido a la guerrilla que entregue pruebas de vida de la dirigente, plagiada el 23 de febrero de 2002 en una carretera del departamento de Caquetá cuando realizaba campaña por la presidencia junto con su jefe de debate, Clara Rojas.
"Han sido cuatro años de martirio para mí. Jamás imaginé que Ingrid pasaría cuatro años secuestrada. Nunca pensé que se demorara tanto", manifestó la madre de la política, Yolanda Pulecio.
Desde 2003, las familias de ambas mujeres no han vuelto a recibir pruebas de supervivencia, aunque el 15 de febrero, tras la muerte de uno de los 59 rehenes, el mayor de la policía Julián Ernesto Guevara, se anunció que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) las harían llegar pronto.
El gobierno del presidente Alvaro Uribe aceptó la propuesta, pero las FARC señalaron en enero que la desconocían y reiteraron que no están dispuestos a hacer ningún gesto que favorezca al mandatario, que propugna una política de mano dura contra los rebeldes y aspira a ser reelegido en mayo.
Una encuesta realizada en diciembre señaló que más del 60% de los colombianos apoyaría la realización del canje, pero hasta ahora las múltiples propuestas para intercambiar a los rehenes por unos 500 rebeldes presos se han visto frustradas por la insistencia de gobierno y guerrilla en imponer condiciones adicionales a las que formula la contraparte.
Convertida en símbolo del secuestro en Colombia, las familias de otros 3.000 secuestrados en Colombia esperan que la atención mediática que ha desatado el caso de Ingrid Betancourt sirva también para promover la libertad de los suyos.
El actual esposo de Betancourt, Juan Carlos Lecompte, reconoció que es pesimista. "Lo hemos intentado todo y yo no sé qué más hacer, a veces tengo la impresión de estar golpeando mi cabeza contra un muro", dijo.