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Una Historia de la mafia
El padrino, última parte

Hugo Fontana

LA HISTORIA DE la mafia comienza en la segunda mitad del siglo XIX en Sicilia y se extiende hasta nuestros días, aunque hoy aparentemente disminuida tras padecer el acoso de la Justicia y de otros aparatos especializados del Estado italiano. El autor sostiene que la propia existencia de este libro y su exhaustiva amplitud también son señales del debilitamiento de la organización, más allá de las salvedades que en ese sentido ha acometido Hollywood reiteradas veces. Y es cierto: todo indica que la mafia ha tenido más suerte a nivel de los mass media y de la ficción que de la propia literatura de investigación.

Para John Dickie, un joven historiador y periodista inglés, poder discernir entre la mafia como sociedad criminal o como el resultado del accionar independiente de diversas familias fue una de las hipótesis centrales a la hora de aplicar los fallos de una Justicia hasta hace algunos años muy poco eficaz. Y es que en el nacimiento mismo de la organización y en su posterior y avasallante desarrollo, la mimesis de un Estado dentro del Estado o de grupos asociados fuertemente a las clases políticas italianas a lo largo de casi siglo y medio, ha sido una de las dificultades mayores en el momento de combatir esa cerrada forma de delincuencia.

Asentados en el lucrativo negocio del cultivo y exportación de limones, los primeros grupos mafiosos comenzaron a construir su entramado alrededor de 1870, haciendo pie en una difusa identificación: el mafioso como hombre de honor, un legado genético atribuible a todos los sicilianos (etimológicamente "hermoso", "atrevido", "seguro de sí mismo"), o el mafioso como bandido y criminal, a un costado de toda legalidad posible. A favor de la primera hipótesis hay una larga lista de referencias culturales, entre ellas la Cavalleria rusticana, la famosa ópera basada en una breve historia de Giovanni Verga, alimentaban el mito de la gallardía y la rectitud, de la lealtad y del coraje. A favor de la segunda están quienes siempre asumieron la responsabilidad de sentir a la "hermandad" como a una simple y llana asociación para delinquir.

En tanto los años pasaban, los negocios se iban diversificando y enriqueciendo familias según zonas y explotación: el azufre, el aceite de oliva, las descontroladas edificaciones en Palermo y otras ciudades de la isla, los chantajes, la llamada industria del secuestro, las migraciones a Estados Unidos con sus multimillonarios negocios del alcohol, el juego y la prostitución, hasta llegar al manejo casi excluyente del tráfico y comercialización de heroína, uno de los últimos puntales de la organización. Mientras esos mismos años transcurrían, en la interna de la mafia se iban dando distintas estratificaciones y negociaciones con Roma, con la sola excepción del duro período del fascismo, durante el cual Mussolini se dispuso a desarticularla y estuvo a punto de lograrlo.

Vendrían luego años de mayor serenidad, en particular aquellos de posguerra en los que la Democracia Cristiana gobernó la península durante décadas y en que los capos se asociaron políticamente con los más destacados dirigentes y con el mismísimo Vaticano. La aparición en escena de dos magistrados incorruptibles, Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, su campaña conocida como "Manos limpias", y el llamado "macrojuicio" que duró desde principios de los 80 hasta 1994, cuando finalmente ambos jueces fueron brutalmente asesinados, hirió en forma considerable la estructura de las familias. Tras algunas reformas jurídicas en el tratamiento de los detenidos aparecieron los "pentiti" o arrepentidos, que colaboraron en mucho al desmantelamiento de un aparato que ostentaba la fortaleza de más de un siglo de vida. Los "padrinos" fueron detenidos uno tras otro y en la cárcel permanecen o allí han ido falleciendo.

El libro de Dickie es de una extraordinaria minuciosidad y quizá por ello, acaso paradójicamente, su lectura padece de una cierta ausencia de pasión que cualquier lector siempre espera encontrar en páginas de este tipo. La cantidad de apellidos y nombres de locaciones, las idas y venidas en el tiempo intentando explicar con mayor detalle ciertos procesos, quitan vértigo a unos cuantos tramos. Pero de todos modos vale la pena acercarse a esta paciente y arriesgada investigación.

HISTORIA DE LA MAFIA SICILIANA. COSA NOSTRA, de John Dickie. Debate, Barcelona, 2007. Distribuye Sudamericana. 495 págs.

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