La literatura argentina reciente es un país extraño. El nombre de César Aira, por ejemplo, repiquetea todo el tiempo (un almuerzo completo de escritores puede no mencionar casi ningún otro nombre), pero sus libros no son exactamente fáciles de conseguir. Ahora, al fin han comenzado a aparecer en Montevideo. A los que ya circularon bajo el sello de Mondadori se agregan tres títulos de editoriales independientes.
En el Diario de la hepatitis (1993, reedición 2003) una breve página inicial ejecuta uno de los gestos teóricos favoritos de Aira: "Nada, ni una línea, ni una palabra. No escribiría, definitivamente". Por lo general, después de ese tipo de declaraciones, se pone a escribir. La frase es de enero de 1992, el "diario", de febrero de ese mismo año. Cortito, espaciado, lo conforman numerosas anotaciones, algunas brillantes, otras útiles. Como la lista que arma, en ese momento, de sus autores favoritos: Balzac, Baudelaire, Lautréamont, Rimbaud, Zola, Mallarmé, Proust, Roussel (los franceses, evidentemente). Hay frases sueltas de sutil eficacia al combinarse: "Entra el aire por mi ventana, como si viniera de espaldas. // Entró el aire, rígido como una piedra.// Entró el pensamiento, contoneándose.// Entró una bola de plástico rosa, y cayó sobre mi pie descalzo."
Se puede ser un buen lector de literatura argentina, y leer de vez en cuando un libro de Aira. Pero fingir leerlo todo el tiempo, o no leerlo nunca, es lo que hacen sus "fans" y sus defenestradores. Ambos han fabricado una idea flotante del "libro de Aira" típico. El pequeño monje budista lo representa muy bien. Es una historia contada con los saltos de lógica y espacio de un dibujo animado (en este caso bastante bueno), con informaciones casi periodísticas, y la línea narrativa de una montaña rusa. Aira tiene literalmente una o dos decenas de libros así. Lo bueno es que aún allí, donde se siente más seguro "haciendo la suya", la literatura lo traiciona. Hasta en forma de poesía: "Colgada del borde del alero del kiosco, una gota de Coca Cola se resistía a caer, sosteniéndose en su propio fulgor transparente, con vetas de oro y fuego rojo, reflejando en sus curvas líquidas lo cercano y lo lejano."
La vida nueva es una de sus también tantas obras maestras (pueden mencionarse La luz argentina, Parménides, Las curas milagrosas del Dr. Aira). Aquí la diferencia la hace su base real, relación que Aira tiende a menospreciar, como dice detestar la escritura, mientras escribe. El centro es la figura real de Horacio Achaval, un editor y conversador excepcional del mundo editorial argentino, fallecido hace años. Él publicó el primer libro de Aira, Moreira. Ante todo, el relato sigue las peripecias de las demoras incontables y progresivas que van trancando la llegada a ese libro. Según quien narra, se trata justamente de documentar "una costumbre muy común en los pequeños editores que tratan personalmente con sus autores: les daba fechas ilusorias de la aparición de sus libros, muy adelantadas a la realidad".
En la realidad, Moreira apareció en 1975. En la ficción de Aira, no apareció nunca. Entretanto levanta un fresco acertado, histórico de las distintas etapas del mundo editorial argentino (y su archipiélago consiguiente: librerías, correctores, distribuidores, etc.). Pero por sobre todo logra que esa demora eterna logre concretar su sueño secreto: no ser escritor, esquivar a Achaval para siempre, entrar al "comienzo de mi vieja vida nueva".
César Aira es traductor de docenas de libros, compiló un excelente, idiosincrático Diccionario de autores latinoamericanos, escribió sobre Alejandra Pizarnik (dos libros), Copi, Edward Lear y Osvaldo Lamborghini, entre otros. Y firmó con ese nombre, casi una marca (como Fogwill), unos sesenta libros entre pequeños y medianos. Que en Montevideo puedan conseguirse ahora entre tres y seis es un buen promedio para empezar a consumirlo (palabra que seguramente le da escalofríos).
DIARIO DE LA HEPATITIS, de César Aira. Bajo la luna, 44 págs., Bs. As., 2003. EL PEQUEÑO MONJE BUDISTA, de César Aira. 90 págs., Mansalva. Bs. As., 2005. LA VIDA NUEVA, de César Aira. 77 págs., Bs. As., 2007. Mansalva. Dist. Ediciones del Puerto.