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TRAS LA VOTACIÓN EN IRAK, BUSH AFIRMÓ:
"Los iraquíes dijeron: queremos ser libres"

El reelecto presidente de Estados Unidos dice que su administración será recordada por las libertades que ayudó a florecer.

Call Thomas (Tribune Media Services)

El Presidente interino de Irak dijo el martes que no prevé que las tropas americanas abandonen el país hasta que se logren organizar las fuerzas de seguridad iraquíes y se terminen con los reductos de resistencia. Agregó que al final de este año veremos como el número de las tropas extranjeras decrece. Pero usted parece tener un objetivo en mente y ha dicho que cuando el objetivo se alcance entonces será tiempo de que las tropas vuelvan, no al revés.

—Creo que eso de marcar calendarios es un error. Los enemigos pueden esperar a los calendarios, los enemigos anticipan los tiempos, la llegada de una fecha determinada. Los enemigos se mantendrán tranquilos, luego llega esa fecha determinada, y entonces vuelven a golpear. Tengo un punto de vista diferente. Creo que lo que debemos hacer es lograr nuestro objetivo, y el objetivo es, obviamente, ayudar al país a realizar sus sueños. Y lo que los americanos vieron fue un país que tenía sueños. Gente que desafió a los terroristas y concurrió a votar en cantidad sorprendente. Fue un momento excitante.

LA FE

—La noche anterior a las elecciones, ¿tuvo alguna duda, algún miedo, con respecto al resultado de este acto?

—Bueno, siempre que hay incertidumbre, uno piensa en las alternativas. Pero al final yo tenía una gran fe. Y honestamente creo que si a la gente se le da la oportunidad, votará, porque la gente quiere ser libre. La primera confirmación de esto que digo, del den una oportunidad a la gente y se expresarán, como lo hace la gente de nuestro país, se produjo en Afganistán. Es decir, allí la votación fue apabullante. Y lo mismo sucedió en Irak.

—¿Le preocupa el hecho de que hayan votado pocos sunitas?

—Yo hablé con el rey Abdullah, en Jordania, quien me dijo que allí tuvieron un gran porcentaje de votos iraquíes provenientes de sunitas, lo que me está indicando que si las condiciones son seguras la gente vota.

Todavía no hemos visto todos los resultados de todos los lugares. Es entendible que la cantidad de votantes haya sido más baja en provincias como la de al Anbar, cuyo corazón es Falluja, donde la gente ha sido desplazada y donde hay campos de refugiados. Nosotros queríamos que votara todo el mundo.

Y la clave ahora es que haya una expresión de inclusión, que se respeten los derechos de las minorías, que la gente reconozca que el nuevo gobierno atenderá sus esperanzas. Y es por eso que me sentí reconfortado cuando escuché las palabras de Allawi, quien es un chiíta y le dijo a los sunitas: "queremos trabajar con ustedes".

ATAQUES

—Quiero preguntarle por la reacción demócrata; no todos ellos, pero sí algunos como el senador Kennedy, el senador Kerry, especialmente el primero, dijo recientemente en un discurso que usted era un mentiroso, además de exigir una fecha para la salid de Irak. El domingo el senador Kerry en un programa de TV intentó minimizar su victoria en las elecciones, la calificó de menor y también previno contra la posibilidad de darle demasiada significación a la elección de Irak. Conozco a algunos republicanos que dirían que eso fue un grito de desesperación. ¿Qué opina sobre estos dichos?

—Bueno, Washington es un lugar donde se escuchan cualquier tipo de expresiones. A esta altura yo no lo tomo como algo personal, sólo dejo que los hechos hablen por sí mismos. Y los hechos en este caso es que la gente de Irak, enfrentados a circunstancias muy duras, rechazaron esa noción de que de alguna manera a algunas personas no les interesa ser libres. Ellos dijeron fuerte y claro, enfrentándose a actividades terroristas, decapitaciones, asesinatos y atentados, queremos ser libres. Y eso es lo único que importa, al menos en lo que a mi concierne.

—¿Considera que este tipo de expresiones alientan a los terroristas? Leí una cita de Bui Tin, un general retirado del ejército de Vietnam del Norte, quien le dijo al Wall Street Journal que los norvietnamitas incidieron en el movimiento antiguerra que se desarrolló en Estados Unidos.

—Sí.

—Por eso me pregunto si usted considera que estas expresiones...

—Creo que estamos en un momento diferente. Realmente lo creo. Considero que lo que están mirando los terroristas es cuan firme es este gobierno; las elecciones en Irak confirmaron la decisión de nuestro país de quedarse allí y completar la misión. Y no sólo están atentos a la firmeza del gobierno y al hecho de que el Congreso muestre la voluntad de financiar a las tropas, sino también al hecho de que nuestros soldados saben que tienen un país detrás que los apoya. Y por eso es que nuestro Ejército tiene la moral alta y tiene un deseo fuerte por completar esta misión.

GUANTANAMO

—El lunes pasado un juez federal determinó que las personas que están prisioneras en la Bahía de Guantánamo tienen el derecho constitucional a no ser privados de la libertad sin el proceso adecuado. El gobierno apelará esta decisión, claro está. Pero si el gobierno pierde la apelación, ¿considera que ésto será un impedimento en la guerra contra el terrorismo?

—Creo que es mejor que no comente ningún caso específico. Siempre he considerado que las personas que detuviéramos en el campo de batalla que fueran no combatientes ilegales deberían ser tratados bajo el espíritu de la convención de Ginebra, pero que en realidad eran únicos. Esta es una guerra especial y única también, una guerra diferente. Y por eso buscamos nuestra manera de explicarle al pueblo norteamericano el porqué de Guantánamo y el porqué de un concepto diferente. Obviamente esto ha sido litigado en nuestras cortes y veremos qué deciden.

—Podría extenderse un poco más en declaraciones que usted hizo la semana pasada en una entrevista con el New York Times, con respecto al tema del aborto; usted dijo que intentará convencer a las personas de que tomen las decisiones correctas, que entiendan que existen alternativas al aborto, como la adopción. Tal como sonó, parecería que usted sólo va a hablar del tema pero no va a hacer nada más.

—Bueno, ya hemos hecho mucho en términos de agenda legislativa. Firmé una ley por ejemplo, que dice que si alguien mata a una mujer embarazada será sujeto a juicio por el asesinato de dos personas y no solo una. También tomé ciertas decisiones para proteger a la vida unilateralmente. Hemos sido muy activos en la promoción de la cultura de la vida.

Lo que intenté expresar, sin embargo, es que todo este debate político será resuelto a medida que el corazón de las personas cambie; en otras palabras, cuando la gente comience a respetar a la vida y a comprender el valor de la vida. Y creo que eso está sucediendo. Creo que cada vez más gente está comprendiendo que una sociedad con cohesión es aquella en que los más vulnerables son protegidos.

—Cuando almorzamos juntos en la Mansión del Gobernador en 1999, le pregunté por sus versículos preferidos de las escrituras y usted me recitó dos o tres de los Evangelios. Usted ha dicho, como también lo dijo Lincoln, que no creía que se pudiera ser presidente sin tener fe en Dios. ¿Esta fe lo ha sostenido durante este tiempo de guerra y de grandes presiones en su trabajo?

—Yo he dicho que no entiendo como alguien puede ser presidente sin la oración y sin la creencia en el Supremo, aunque también estoy seguro que otros presidentes pudieron hacerlo. Creo que es un elemento importante; mucha gente se sentaría aquí y podría pensar que ellos podrían ser presidentes. Yo reconozco que, en mi debilidad, necesito el apoyo del Supremo porque creo en él. Y también amo el apoyo que me da la gente a través de la oración.

LA HISTORIA

—En cuatro años más usted será un ex presidente. ¿Qué medida utilizará para juzgar cómo ha corrido la carrera, cómo ha mantenido su fe y si fue un presidente exitoso?

—En realidad me está haciendo dos preguntas diferentes. El estándar que yo usaré será el de ver si di o no todo lo que tengo, lo mejor que tengo, y en la forma más honesta posible. Pero el estándar de la historia será juzgado por otros, no por mí. Y sospecho que la historia, la verdadera historia de una administración no se conocerá hasta varios años después, particularmanente si es una administración que como la nuestra intenta hacer grandes cosas.

Lo que es increíble de este período es que hemos visto cómo la libertad se desarrolla en lugares que solían ser oscuros y gobernados por tiranos. Y estos procesos se han dado rápidamente. Pero la mayor parte de las veces se necesita tiempo para que se desarrollen estos movimientos y para que los reformadores se inspiren y los tiranos caigan. Por eso creo que muchos de los cambios que estamos intentando se den ahora, sino que serán después pero como resultado de lo que hicimos. No creo que se puedan esperar cambios culturales de un día para el otro. Por eso considero que la única historia verdadera sobre un presidente es la que se puede escribir con la ventaja del tiempo pasado, para poder determinar si se fijaron o no grandes objetivos y si estos fueron alcanzados.

Es fácil ver éxitos legislativos de corto plazo. Y eso —no me malinterprete— es una parte importante del trabajo. Por ejemplo, hemos enfrentado a la recesión, hemos bajado impuestos, la economía ahora está creciendo. Eso es fácil de medir. Pero la paz, la cultura de la vida, la responsabilidad personal, el respeto por tu vecino, la compasión por el que es menos afortunado, todos esos son valores y logros que requieren de tiempo. Y no espero que una sola administración sea "la respuesta". Las administraciones ayudan a comenzar movimientos y a veces empiezan los movimientos. Bueno, historia... un presidente no debería preocuparse por la historia.

—Algo similar dijo Richard Nixon.

—¿De verdad?

—Si. Se le preguntó por el lugar que ocuparía en la historia. El dijo que dependía de quién la escribiera.

—Bueno, yo digo eso todo el tiempo, también, porque la persona que escribe la historia en el corto plazo es alguien que no tendrá la ventaja del tiempo para mirar la historia, para ver la verdadera historia de una presidencia.

—¿Cuál sería su primera opción como presidente del Partido Demócrata? (Risas) En serio, usted sabe que le gustaría tener a Howard Dean ahí...

—Pensé que me iba a preguntar quién fue el mejor presidente. Y para mí, el mejor, el más grande, fue Lincoln.



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