Domingo 19 de diciembre de 2004 | Año 87 - Nº 29944
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LA APUESTA A FUTURO DEL MERCOSUR Y SOCIOS
El informe Cuzco

Media docena de caballos, seis arcabuces y la codicia de Pizarro liquidaron el imperio inca. ¿Qué viene ahora?

Son los dos únicos países del mundo en que los hijos viven peor que sus padres y los nietos mucho peor que sus abuelos". El juicio corresponde al Embajador de Argentina en el Uruguay, Patiño Meyer en clara alusión a los dos miembros del Río de la Plata. "Ni en Africa ha sucedido eso", decía. El caos económico y el retroceso social de la Argentina y del Uruguay son episodios de vida colectiva que causan pavor en todos lados. Patiño Meyer de seguro simplificó la historia internacional y su interlocutor, el ex Ministro de Defensa Raúl Iturria, compartió el juicio porque parecía inobjetable. Resulta muy difícil encontrar ejemplos tan impresionantes de deterioro en cualquier parte del mundo. En menos de una década, en los dos casos en menos de dos años, la situación de pobreza se adueñó de la zona y dos lugares que durante mucho tiempo resultaron un imán de atracción para millones de inmigrantes ahora ni siquiera entran a ser considerados como destinos de vida. Más bien se huye de ellos. O se entra como disfraz para hacer una maniobra encubierta que permita ir después a Estados Unidos o la dorada Europa.

Lo dramático de la situación rioplatense es la cronología. Que dos países se sumerjan sólo en dos años es la rareza. Toynbee y Vico han insistido en los ciclos de la historia y alertado sobre la fugacidad de los apogeos. Se supone que los descendientes vivirán mejor que los ascendientes pero esa es una conclusión falaz. La nación que alcanzó la cumbre cultural de Occidente, Grecia, terminó siendo, dos milenios y medio después, una zona casi marginal, turísticamente hermosísima y con un pasado esplendoroso pero algo bárbara para los presuntuosos dueños del consumo moderno. Se habla de Irak por los atropellos de ahora y los fulgores del petróleo pero se tiende a ver al Cercano Oriente como un lugar primitivo, lleno de árabes torpes, y se olvida que ahí empieza la verdadera historia cultural de Occidente. ¿Quiénes eran los persas? ¿Qué les espera ahora a los iraníes? Los españoles fueron a determinada altura poderosos como los ingleses y en la mitad del siglo pasado huían de un país hundido en el hambre. Los romanos organizaron la infraestructura de Europa con un diagrama de carreteras, puentes y acueductos que hasta hoy impresionan pero también en el Novecientos sus compatriotas del sur viajaban a la ubérrima América por sólo un mendrugo. El mundo va y viene, sube y baja aunque hay situaciones que más bien se mantienen. Ni siquiera la II Guerra hundió en el marasmo el esplendor de Francia ni puso en jaque el orgullo de Gran Bretaña. Hay países que parecen a salvo para siempre. Ahí está el caso de Suiza, neutral en las últimas conflagraciones bélicas mientras Europa ardía en llamas. Finlandia pudo sobrevivir al futuro pese a ser vecino de una Rusia que se expandía territorialmente como un pulpo. Ni la inexpugnabilidad de sus montañas rescató al Tibet de la voracidad de los chinos. La vida colectiva también es azarosa y la individual una lotería. Pero cuando un país formula políticas de estado piensa en serio y asegura su porvenir. Por lo general.

NUEVOS TIEMPOS. Los americanos se reunieron recién en Cuzco con la idea de seguir aumentando la unión continental. Llevados por la voracidad y arrastrados por la locura religiosa los españoles diezmaron América. Pero la desunión venía de antes. Kapúscinski habla de Africa y cuenta verdades espeluznantes. El continente sólo existe en la costa, por donde lo saquearon, y tierra adentro no hay ni caminos. En Europa, en cambio, o de vuelta en el Cercano Oriente, se vivía en medio del trajín y los pueblos pero también las hordas iban de este a oeste de norte a sur siempre por las mismas rutas: por eso son políglotas. Plagada de selvas y cordilleras, sin saber que la rueda existía y sin conocer el caballo, América estaba sumergida en la incomunicación. Lo que no impidió que los incas se adueñaran de la geografía andina. Parece deletreado por un viajero turco, pero los primeros datos que llegan a los españoles sobre el Birú son portentosos.

Alguien le contó a Balboa, que recién había descubierto el Mar del Sur que en el Birú las piedras preciosas crecían en los árboles. Y una docena de locos se lo creyó. La unión de Pizarro, un hijo natural y de Balboa un expósito, el segundo analfabeto y violento, el primero cauto y hermético, resulta ser una alianza letal. Pizarro contribuye a la prisión y la muerte de Balboa. Recién empieza sus andanzas. Ambos viajan hacia el sur en medio de las salinas y las fiebres palúdicas. Al grupo lo llaman los "trece de la fama" y apenas son más. Ellos solos se apropian del Imperio. Pizarro encierra en una habitación al Inca Atahualpa durante un año, lo convence de que mande matar a su medio hermano Huáscar y le pide un cuarto de plata y otro de oro hasta la altura de un brazo levantado para liberarlo, le roba y funde hasta el sol oro del Templo de Sol y le hace abjurar de sus creencias. No bien le cambia el nombre por Juan lo mata. Media docena de jinetes con armas de fuego se apropian de América. Y América se regala. ¿Cómo es que nadie se apoderó antes de ella?

MUNDO IGNORANTE. Ahora vinieron las reuniones de Cuzco. Para la gente refinada no hay otra ciudad como esa en todo el continente. Ni Ouro Preto, ni Cartagena de Indias, ni el México tapizado de tesoros, ni siquiera las alturas de Macchu Picchu, ni el Manaos escondido como una perla en el Amazonas y ni que hablar de las urbanizaciones modernas tipo Buenos Aires que copian a París. Fundada por Manco Capac a 1.399 metros de altura, pensada como una fortaleza levantada en granito y piedra el esplendor visual de Cuzco es irrepetible. Pese a que no está en la vidriera literaria. Vargas Llosa ha rescatado al resto del Perú: Callao, Arequipa, Tacna, Chiclayo, Iquitos y desde luego que Lima la novia manoseada de Jaime Bayly. Cuzco se guarda en el secreto. Lo que no resulta difícil. Viajar al interior de Perú, o a Ecuador, o lo mismo a Colombia, insume el mismo tiempo que media docena de viajes a Miami. Enviar una muestra de esos países al Río de la Plata cuesta fortunas y ninguna de las compañías aéreas, incluso las del Pacífico, le hacen precios especiales a la cultura. América del Sur está incomunicada, aislada, perdida. Todos desconfían de todos. ¿Ud. mira con simpatía al pobre peruano que practica ahora la filosofía de la supervivencia que sus antepasados (los suyos) llevaron a cabo tres generaciones atrás?

Nadie conoce a Cuzco. ¿Cuántos uruguayos la visitaron alguna vez? ¿Cuántos saben de ella fuera de un dato nebulosamente asociado a la arqueología andina? Los encuestadores, tan prestos al termómetro político, no averiguan datos de la ignorancia cultural. ¿Qué saldrá de las reuniones de Cuzco? Todo el ovillo actual empieza con los planes del Mercosur. ¿Germinará acá la unida América del futuro, capaz de competir, aunque sea de atrás, con el organizado mercado europeo, el poder de Estados Unidos y el brío invasor de China? Y ahora se anuncia que también es competidora la India. Y se dice que Irlanda es la mejor economía del mundo cuando un siglo atrás no tenía ni papa. Y que Australia es un gigante. Y Nueva Zelanda un modelo. Y que los españoles son unos señoritos ricos cuando ayer tenían los zapatos más gastados que los nuestros. El mundo está lleno de espejos y gira como esas esferas que inventaron los garitos de Chicago en la época de la Ley Seca.

Se termina o se empieza en el Mercosur pero conviene repasar sus orígenes. Cuando a España el genovés Colón (no, no nació en Tacuarembó) le regala el sorpresivo presente de América le echa encima una carga para la que no está preparada. Serán unos señoritos ricos ahora, unos ricos, riquitos, recién llegados, pero antes ni eso. Orgullosos señores de Castilla y otras provincias pero incapaces de administrar un mundo del otro lado del océano. Los banqueros alemanes (siempre son los mismos) se meten entre Francisco I de Francia y Carlos I de España y se quedan con casi todo. La lista la encabezan los Fugger. Siguen otros. La riqueza sigue de largo mientras el hidalgo español se infla como un globo.

Para organizar el lío se fundan los Virreinatos: el de Nueva España, el de Perú, el suprimido y resucitado de Nueva Granada y finalmente el del Río de la Plata, que aparece en 1776 y es el embrión del Mercosur. El nuevo territorio abarca la Banda Oriental, Tucumán, el Cuyo, Paraguay y el Alto Perú. En los hechos incluye a la Argentina, el Uruguay, Paraguay, Bolivia y Río Grande. Son varias gobernaciones y el experimento de Charcas. Es la cuarta parte de América del Sur, desde Desaguadero para abajo. Alguien anotaba con acierto que un barco que levantara el ancla en la parte superior del Bermejo podría cargar en sus (imaginarias) bodegas la siguiente lista de productos: café, cascarilla, algodón, plata, cobre, granos, añil, azúcar, tabaco, maderas de todas las clases, vinos, ganado engordado en América y algunas cosas más. Con eso, producido en la zona, se era dueño del mundo. Ese es el potencial del área. ¡Somos ricos otra vez!



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