|
||||||||
En septiembre se deterioró fuertemente el humor de los empresarios industriales, quienes manifiestan mayor pesimismo respecto al futuro
HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN
Las expectativas de los empresarios manufactureros uruguayos en lo que refiere al futuro de su actividad sufrieron un marcado deterioro en el mes de septiembre, de acuerdo a la última Encuesta Mensual Industrial de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU).
Esta encuesta releva qué piensan los industriales respecto al futuro de la economía, su propia empresa, las exportaciones y las ventas en plaza, y se presenta como el neto de respuestas positivas (mejora la situación) versus respuestas negativas (empeora).
Tal como se puede apreciar en los Gráficos Nº 1 y 2, la tendencia a lo largo del presente año fue de un leve pero constante deterioro, que se agudizó notoriamente en el noveno mes, coincidiendo con la profundización de la crisis financiera internacional.
Precisamente es la variable relativa a la marcha global de la economía la que empeoró más, al punto tal que se torna negativa. Esto significa que son más los industriales que esperan una contracción económica, que los que aguardan una mejora, siendo estos últimos un porcentaje muy pequeño.
Y lo cierto es que esas expectativas no son caprichosas, sino que están bien fundadas, y seguramente se deterioren más, en la medida que la encuesta vaya incorporando la sucesión de acontecimientos que se fueron dando en los dos últimos meses. En este tiempo fueron quedando por el camino las novedosas ideas de la teoría del desacople, que decía que no importa que Estados Unidos entre en recesión, ya que el dinamismo que venían mostrando las economías emergentes más que lo iba a compensar.
Asociado a lo anterior estaba el tema de los precios de las materias primas, que si bien se iban a contraer debido al enlentecimiento de la economía mundial, igual iban a quedar en niveles históricamente elevados. La realidad es que en los últimos meses han caído a la mitad.
FRENA CHINA. Por lo pronto el Banco Central de China anunció una reducción de su tasa de referencia de 1,08 puntos, la mayor desde la crisis financiera de 1997, situándose actualmente en el 5,58%. Como se recordará aquella crisis, que tuvo su origen en Filipinas, a modo de dominó se trasladó a todo el planeta y en nuestra región terminó provocando la devaluación del real en enero de 1999. Al mismo tiempo se anunciaron medidas para facilitar el crédito.
Todo ello apunta a estimular la economía que se ha desacelerado drásticamente, tan es así que las proyecciones para el último trimestre del año señalan un crecimiento esperado del 5,5% anualizado.
Para tener una idea de lo que ello puede llegar a representar, baste con decir que en los últimos años, fue la responsable de la mitad del incremento de la demanda internacional de materias primas. Este fenómeno, junto a la debilidad del dólar en ese período, explican el aumento de los precios internacionales de los commodities.
Europa también anunció un paquete de estímulo equivalente al 1,5% de su PIB, ante las perspectivas de que la recesión se prolongue durante todo el 2009.
A su vez, en Estados Unidos se ha anunciado en estos días una serie de medidas tendientes a dotar de liquidez a una economía en la que desapareció el crédito. El temor que muestran las instituciones financieras que son asistidas por la Reserva Federal para canalizar esos fondos ante la elevada probabilidad de que quienes los tomen luego no los puedan devolver, genera preocupación. A su vez, la disminución que está mostrando el consumo interno comienza a generar presiones deflacionarias, lo que lleva a algunos analistas a señalar que la economía estadounidense podría estar entrando a una trampa de liquidez, como la que vivió Japón a comienzos de los años noventa, que lo llevó a un largo estancamiento.
Y LA REGIÓN. La región no puede vivir aislada del resto del mundo, de hecho el crecimiento espectacular de América Latina en los últimos cinco años coincidió con una coyuntura internacional excepcional. El Índice de Clima Económico que elabora la fundación brasileña Getúlio Vargas en colaboración con el instituto alemán IFO se ubica en los niveles más bajos desde que se comenzara a elabora en octubre de 1997. Y si bien en el caso particular de nuestro país, los resultados son de los mejores, difícilmente escape de esta realidad, ya que a nivel de la región en su conjunto la percepción del clima económico ha dejado de estar por encima de la media mundial, por lo que ya se percibe una recesión generalizada en todo el planeta.
El desempeño de la industria manufacturera es un buen indicador del de la economía en su conjunto, ya que al igual que ésta, aglutina en su interior un sinnúmero de actividades, que no necesariamente se mueven todas al mismo tiempo ni en la misma dirección. Es así que hay ramas con una fuerte vocación exportadora y otras que compiten con productos importados. En ambos casos los niveles de competitividad relativa frente a los productos de otros orígenes resultan fundamentales a la hora de determinar su suerte. Por otro lado tenemos ramas volcadas fundamentalmente al mercado interno, que cuentan con algún grado de protección, ya sea arancelaria o por fletes elevados, cuya suerte está ligada al poder adquisitivo de la población. A su vez este último va a depender del crecimiento global de la economía, las mejoras en la productividad y las ganancias que pueda recibir el país a través de términos de intercambio favorables.
Claramente el nuevo contexto internacional impactará sobre la marcha del nivel de actividad interno. Una economía pequeña como la nuestra no puede aislarse del resto del mundo, dado el reducido tamaño del mercado doméstico. La propia realidad de la industria así lo muestra, ya que de acuerdo al Índice de Volumen Físico de las Ventas Industriales que elabora la CIU, son las exportaciones quienes más contribuyeron al crecimiento del sector. La recesión internacional impactará negativamente en las exportaciones, lo que se ve reflejado en las expectativas empresariales.
NO AQUÍ. No obstante ello, las cifras relativas al sector al mes de septiembre mostraban un desempeño muy positivo. Según la Encuesta Industrial del INE, el IVF del sector excluida la refinería, creció un 11% en los tres primeros trimestres del año respecto a igual período del año 2007.
Como ya lo hemos mencionado en oportunidades anteriores, este resultado está muy influenciado por la puesta en funcionamiento de la planta de Botnia, que explica las dos terceras partes del mismo. Si se excluye a la planta de celulosa, la industria muestra un crecimiento más moderado, de apenas el 4% en lo que va del presente año.
Las dos últimas encuestas de la CIU relativas a las ventas del sector en julio y agosto, señalan que, si se excluye a Botnia, se registra un descenso con respecto a igual período de 2007.
Si bien las expectativas empresariales son pesimistas, todavía no se puede hablar de crisis en la manufactura. La caída de las ventas, fundamentalmente las volcadas al mercado interno se pueden asociar al propio comportamiento del consumo, que ya analizamos en otra oportunidad.
En efecto, la implementación de la Reforma Tributaria trastocó el comportamiento de los consumidores, quienes gastaron fuerte en el primer trimestre del pasado año, contrajeron su consumo en el segundo ante la incertidumbre que generó el nuevo sistema, y recompusieron su gasto hacia el tercer trimestre.
Esos factores coyunturales dificultan el análisis, lo que vimos cuando analizamos el comportamiento del IVA, que siguió este mismo patrón.
Pero seguramente en los meses venideros, una vez que se depuren los elementos coyunturales, comenzaremos a ver un comportamiento más acorde al nuevo contexto internacional.
| « volver |