El tema energético es uno de los grandes temas nacionales de la actualidad. Las restricciones al consumo decretadas por el gobierno para este invierno, afectan de forma directa a toda la población y lo convierten en un tema muy popular y masivo.
El tema tiene varios planos, y aunque hay un componente común, que es la crisis de la matriz energética uruguaya, cada plano requiere de abordajes diferentes. Por ejemplo, las restricciones al consumo afectan sólo el corto plazo y son necesarias, pero son sólo una parte del problema.
Hay otro plano, que es el de matriz energética actual y futura del Uruguay, y cuyo énfasis está puesto en las fuentes de energía y no tanto en las formas de consumo. Las medidas en este caso no son de corto plazo, o al menos, cuando se habla de corto plazo, no se habla de una semana o un mes, sino de 7 u 8 años.
El cambio de la matriz energética nacional, que permita afrontar los problemas que hoy ya se están dando en el mundo (petróleo a alto costo) y los desafíos de futuro, es un proyecto que tomará por los menos 20 años. No significa que todo seguirá igual por los próximos 20 años. Habrá etapas intermedias que permitirán ir mejorando, pero cualquier buena solución requiere de mucho tiempo.
La crisis de Uruguay, está claro, que no es una crisis exclusiva del Uruguay. El mundo entero está procurando, de diferentes formas, cambiar su matriz energética, porque el petróleo ya no es un bien abundante y barato como lo era hace un par de décadas. El precio del petróleo se triplicó en los últimos tres años y para países como Uruguay, que no tienen petróleo propio, y que a su vez dependen fuertemente de él, sin duda que es un factor negativo. La segunda gran fuente energética de Uruguay es la hidroeléctrica, pero es una fuente con limitaciones, porque depende del caudal de los ríos, un factor que en un alto porcentaje no se puede manejar.
En resumen: Uruguay depende fuertemente del petróleo, y a su vez tiene una matriz energética muy simple, que le impide tener alternativas cuando el Río Uruguay tiene poco caudal o el precio del petróleo sube.
El Dr. Fs. Ramón Méndez Galain, en entrevista con Tecno, destacó que hoy Uruguay tiene una política de Estado en el tema energético, coordinada desde el Poder Ejecutivo. Afirma que hay un plan desde el gobierno y que se está trabajando en diferentes opciones, tanto para el corto plazo, como para el mediano y largo plazo.
El gas
Para cualquier uruguayo era difícil creer que no hubiera petróleo y gas en Uruguay cuando lo había en los países fronterizos, e incluso en zonas cercanas a nuestro país. Recientemente el gobierno confirmó la existencia de gas y es optimista que también haya petróleo en el mar territorial uruguayo, en lo que se conoce como Cuenca de Punta del Este. En un trabajo realizado por Héctor de Santa Ana y Gerardo Veroslavsky, titulado "Petróleo y gas: pasado, presente y futuro", se describen varias prospecciones realizadas en territorio y en mar territorial uruguayo. En 1976, Chevron exploró los pozos Lobo y Gaviotín de la Cuenca de Punta del Este y señaló que era probable la existencia de gas, pero muy riesgoso explorar en esa zona.
Seguramente el avance de la tecnología jugó a favor de Uruguay, porque según Méndez Galain, refiriéndose a los estudios recientes, explicó: "Nunca se había hecho un estudio con la profundidad que se hizo este. Se había hecho pero no se había mantenido en el tiempo y entonces eso se perdió. Esta vez se hizo con tecnología moderna, con un gasto mayor y de esa forma se lograron los primeros resultados".
Las perspectivas son auspiciosas. En un plazo que va de 7 a 10 años, Uruguay podría contar con gas propio, abundante y más barato, y además podría exportar.
Energías alternativas
Para los próximos 6 a 7 años, la estrategia del gobierno es fomentar la inversión en energías alternativas, principalmente los biocombustibles, la energía solar y la energía eólica. La explotación del recurso hidroeléctrico en Uruguay habría llegado a su capacidad máxima, y por ese lado es difícil lograr más de lo que ya se logró.
Alur, la empresa azucarera de Ancap, ya comenzó a producir etanol con partes de la caña de azúcar y desde el gobierno se promoverán iniciativas similares.
Con respecto a la energía eólica, Jorge Martínez, director del Instituto de Ingeniería Química de la Facultad de Ingeniería de la UdelaR, señaló en una entrevista en Economía & Mercado de El País: "Se prevé la instalación de más de un parque eólico para generar energía eléctrica a partir del viento. Por consiguiente, sería interesante desarrollar una industria que fabricara autogeneradores eólicos, que hoy se tienen que importar y cuyo costo es muy elevado".
Energía nuclear
El gobierno formó una comisión técnica de alto nivel, que en este momento está estudiando la inversión en energía nuclear y que, en pocos meses, presentará un informe.
La energía nuclear utiliza uranio y torio y es una de las grandes alternativas para Uruguay y para el mundo. Su gran contra es la catástrofe de Chernobyl, que generó una especie de terror mundial con respecto al tema. Se parece mucho al tema del miedo a los aviones. Cuando se miran las estadísticas, resulta que el avión es el medio más seguro para viajar, pero claro, cuando algo sale mal, lo que ocurren son catástrofes y no accidentes aislados. Hay países, como Francia, donde la energía nuclear es un componente clave de su matriz energética.
En sus columnas dominicales, Carlos Maggi escribió en varias oportunidades sobre las ventajas de que Uruguay invierta en energía nuclear. El pasado 6/7/2008, en una columna titulada "El senador Campanella y la energía", Maggi decía "Elegir es una responsabilidad nuestra (política). El Uruguay tiene las arenas negras del uranio y del torio, que existen y están estimadas". Un reactor nuclear significaría una inversión similar a la que se realizó para construir la Represa de Salto Grande.
Otro Uruguay
En los próximos 4 o 5 años viviremos una situación más o menos parecida a la que vivimos hoy. Pero el Uruguay está comenzando a cambiar y en unos diez años, se notarán esos cambios. Es probable que los autos funcionen a gas (como muchos en Argentina), que existan pequeños generadores de energía solar o energía eólica en los hogares y que además de represas hidroeléctricas haya reactores nucleares. Y seguramente el precio del petróleo habrá alcanzado un nuevo récord, pero ya no nos preocupará tanto como nos preocupa hoy.